Un ciberpirata argentino arrestado en España ayudó al presidente Hugo Chávez a instaurar una sofisticada red de espionaje electrónico para monitorear los pasos de líderes de la oposición, periodistas independientes y cualquier ciudadano considerado como una potencial amenaza para la revolución bolivariana.
Matías Bevilacqua, un ingeniero informático de 36 años, estuvo entre las 135 personas arrestadas en mayo por su participación en la denominada Operación Pitiusa, en la que datos confidenciales de ciudadanos y empresas españolas eran robados y posteriormente vendidos para la elaboración de informes.
Pero Bevilacqua, quien según la investigación bajaba correos electrónicos para una de las detectives que se encuentran al centro del caso, también tenía otro importante cliente: el gobierno de Chávez, reportó el diario ABC, citando fuentes conocedoras de la trama.
El hacker imputado en la Operación Pitiusa ha puesto en marcha un proyecto de seguridad informática para el ejecutivo de Hugo Chávez, informó el diario español.
Al ser consultado por el diario sobre la naturaleza de los trabajos que realizó para Venezuela, Bevilacqua respondió lacónicamente: Nunca hablamos sobre nuestros clientes.
Bevilacqua es director tecnológico de CF Labs, empresa dedicada al diseño y operación de laboratorios forenses, centros de investigación normalmente empleados por los organismos de seguridad para examinar y realizar los análisis del contenido de las computadoras.
En el caso de CF Labs, la empresa estuvo entre las tres contratadas por el gobierno venezolano para la construcción de sus laboratorios forenses y el equipamiento tecnológico del Sistema Nacional de Gestión de Incidentes Telemáticos VenCERT, explicó Anthony Daquín, ex asesor de seguridad de la Comandancia General del Ejército de Venezuela.
CFLabs hizo la transferencia de conocimiento, vendió las herramientas, vendió el software, capacitó al personal venezolano, explicó Daquín en una entrevista telefónica.
Ahora los centros son operados por cubanos y venezolanos, por personal vinculado a los organismos de seguridad, sostuvo.
Según Daquín, las labores de espionaje electrónico son ejecutadas desde estos laboratorios forenses, haciendo uso de los equipos y los conocimientos brindados por CF Labs, y otras compañías, a Venezuela y posteriormente a Cuba.
Ellos le vendieron la tecnología a la gente de Cuba, que la gente de Cuba para ese momento no la tenía. Hay una empresa colombiana que tiene muchísima responsabilidad en esa transferencia, comentó.
Si bien los laboratorios forenses son empleados alrededor del mundo en las investigaciones delictivas, en Venezuela se dedican a espiar las actividades de sus ciudadanos. En especial aquellos que han manifestado su abierta oposición a los planes de instaurar un régimen socialista en el país.
Ellos necesitan ir con un pie adelante con la información, comentó Daquín. Esa es la manera como siempre terminan ganando y humillando a la oposición. No utilizan el termino hackear, que es el término de una actividad ilegal, pero cuando hablas de laboratorio forense, de investigación electrónica forense, tienes la autoridad legal para poder intervenir las cuentas de correo de la gente.






























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