WINTER PARK -- A pesar de sus grandes desacuerdos en cuanto a sus ideas políticas, el presidente Barack Obama y Marco Rubio tienen muchísimas cosas en común.
Ambos emergieron de la oscuridad de sus orígenes para convertirse en superestrellas nacionales y fuentes de inspiración para sus partidos. Ambos tienen historias que hacen que la gente se sienta bien con respecto a Estados Unidos: el hijo de inmigrantes cubanos, una empleada de almacén de Kmart y un cantinero, electo al Senado federal; un hombre de la raza negra, hijo de madre soltera, electo como presidente de Estados Unidos.
Y ambos pueden entusiasmar a una multitud como pocos otros políticos estadounidenses. Imaginen a Obama, de 50 años, y a Rubio, de 41, en un debate.
En cierto sentido, estuvieron juntos el jueves, pues el presidente Obama realizó un mitin de campaña exponiendo lo que está en juego en las elecciones en el Rollins College en Winter Park, apenas horas después de que Rubio hiciera lo mismo en la cercana ciudad de Orlando representando al candidato presidencial republicano Mitt Romney.
Nunca antes a lo largo de mi vida la diferencia había sido tan clara, dijo Rubio a 200 entusiastas republicanos reunidos en las instalaciones de la firma de construcción Harbco.
¿Estamos preparados para regresar a la usanza del mundo antiguo, a un tiempo en que el gobierno controlaba todos los aspectos de tu vida, cuánto podías ganar, dónde podías trabajar, qué podías hacer con el dinero que ganabas, y cómo tenias que ayudar a los demás?, dijo Rubio. Ese es el camino que Barack Obama quiere para nosotros. Lo sepa él o no, el camino que él ha trazado ante nosotros es un camino de pobreza, no de prosperidad. Las cosas no mejorarán nunca bajo Barack Obama porque él no entiende lo que nos hizo un gran país.
A diez millas de distancia, ante 2,400 partidarios que atiborraron un gimnasio, el presidente estuvo de acuerdo en que esta elección presenta una decisión difícil.
Cuando ustedes entren a la casilla de votación, no será sólo por el año que viene o el siguiente. Ustedes estarán tomando decisiones que impactarán a nuestros hijos y a nuestros nietos en los años venideros, en las décadas venideras, dijo Obama, sugiriendo que la última elección había significado la restauración de la promesa básica de Estados Unidos.
La promesa dice que, si trabajas duro, tu trabajo debe ser recompensado. Es un acuerdo que dice que, si te esfuerzas lo suficiente, debes ser capaz de conseguir un trabajo que te pague las cuentas. Debes poder permitirte un trabajo; debes poder pagarte una casa propia. Debes poder contar con atención médica si te enfermas, y retirarte con dignidad y respeto, dijo Obama. Y, sobre todas las cosas, debes poder dar a tus hijos una educación que les permita tener sueños aún mayores que los tuyos, y vivir mejor de lo que nunca pudiste imaginar.
¿Qué pasó con la economía?
Rubio dijo que el gobierno creció demasiado, gastó demasiado, y promulgó demasiadas regulaciones.
Los recortes de impuestos del presidente George W. Bush ayudaron al crecimiento de la economía, pero, según Rubio, los republicanos y los demócratas tomaron ese dinero para hacer crecer nuestro gobierno, y el resultado fue un desastre económico. Esos fueron los Estados Unidos que Barack Obama heredó en el 2008, y que él empeoró En lugar de echar atrás esa política, la duplicó. El dijo, olvídense de que malgastamos todo este dinero en el gobierno, gastemos más. Pidamos prestados $800,000 millones para estimular la economía. Lo único que estimuló fue la deuda.






























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