John Saavedra, el oficial de la policía de Miami-Dade que fue baleado tres veces en una emboscada por drogas el martes, probablemente estará de vuelta en su casa y cenando con su familia el fin de semana próximo.
El detective encubierto de 34 años, que llevaba un chaleco antibalas, fue baleado justamente por debajo del chaleco, en una pierna y el abdomen. Se desconoce si hubo otros disparos que podrían haber rebotado de su chaleco, pero las heridas que sufrió no pusieron su vida en peligro, según los cirujanos del Centro Ryder de Traumas del Hospital Jackson Memorial.
En una conferencia de prensa el jueves, el Dr. George García, el cirujano especialista en traumas que operó a Saavedra, dijo que las balas le penetraron el muslo izquierdo y la parte baja del abdomen, perforándole el intestino delgado y la vejiga, que fueron reparados.
Podría haber sido, obviamente, mucho peor, en dependencia del lugar donde se alojara el proyectil. Sus heridas fueron serias pero, hablando relativamente, se atendieron de manera razonable, dijo García.
Todavía tiene un proyectil alojado en la pelvis, pero se recuperará completamente, dijo el médico.
Está de buen ánimo, levantado y caminando, dijo García. Su familia está con él, y sus compañeros de armas están con él. Saavedra es casado y tiene hijos, dijo la policía.
Saavedra, investigador de la división de narcóticos, fue llevado de urgencia al Centro Ryder el martes por la tarde, después de ser baleado durante una investigación de rutina conocida como toca a la puerta y habla . La situación se puso difícil cuando un hombre armado saltó de un carro estacionado cerca y abrió fuego contra los agentes después que éstos exhibieron sus distintivos y anunciaron que eran de la policía.
Hubo un intercambio de disparos alrededor de las 6:45 p.m. en la casa situada en Southwest 60th Court, en un frondoso vecindario de clase media a la salida de Coral Way. El pistolero, Gerardo Delgado, de 56 años, fue muerto por el fuego de la policía.
La policía encontró un laboratorio hidropónico y plantíos de marihuana dentro de la casa. Las autoridades están investigando si la casa de cultivo es parte de una operación mayor de tráfico de marihuana, operada por pandillas que han proliferado en el sur de la Florida durante la década pasada.
Otro sospechoso, Luis Lázaro Estevanell, de 56 años, fue arrestado bajo cargos de delito grave de asesinato en segundo grado, tráfico de marihuana, manufactura de una sustancia controlada y posesión de cocaína. Estevanell, de 2760 SW 142nd Ct. en Miami, es el padrino del hijo de Delgado, dijeron miembros de la familia.
El hijo, llamado también Gerardo, dijo que la casa era usada como oficina por su padre y su padrino, que operaban un negocio de joyería. Dijo que Estevanell pensó que los agentes eran intrusos, no agentes de la policía. Afirmó que su padre usó su arma después de ver que uno de los agentes abordaba a Estevanell.
Los investigadores, sin embargo, dicen que los dos hombres estaban protegiendo su cultivo comercial, que equivalía a 80 libras de marihuana, con un valor en la calle de $90,000.
Saavedra, un veterano de 10 años en la policía, era parte de un equipo de policías y un agente del FBI que vigilaban la casa después de recibir una pista de que había un cultivo de marihuana en su interior. El equipo es parte de HIDTA, un grupo de trabajo federal de High Intensity Drug Trafficking Area (Sección de Narcotráfico de Alta Intensidad), que ha estado persiguiendo las operaciones de cultivo clandestino de drogas en el sur de la Florida.
García, un coronel del Ejército de Estados Unidos que es director del centro de entrenamiento militar del hospital, dijo que el caso del agente baleado lo impresionó especialmente, debido a su experiencia operando a soldados estadounidenses mientras servía como miembro de equipos de cirujanos en Afganistán.
Para mí, hay muchas similitudes entre los agentes de la policía y los soldados; su disposición a hacer lo que hacen, y los sacrificios que están preparados para hacer, son lo mismo, dijo.






























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