La toxina botulínica, tratamiento cosmético que mitiga los signos de envejecimiento, elimina el sudor y atenúa las líneas de expresión, celebra su décimo aniversario y se convierte en el protocolo facial más demandado por los hombres.
Ahora, cuando se cumple el décimo aniversario de la toxina botulínica el doctor San Martín despeja todas las dudas sobre la toxina, sus usos y recomendaciones.
Además de mitigar los signos de envejecimiento, "la toxina botulínica es un tratamiento recomendado para prevenir las futuras arrugas", advierte el doctor, quien asegura que se puede aplicar a partir de los 30 años, siempre que lo haga un especialista en medicina estética". Sus efectos no se perciben de inmediato, sino que comienzan a hacerse visibles a los tres o cinco días, dependiendo de cada persona. "Por lo general se puede decir que los efectos de la aplicación de la toxina botulínica comienzan a atenuarse a los tres meses y desaparecen a los cinco o seis meses aunque esta duración varía dependiendo del grosor de la piel, de la potencia del músculo, de la cantidad de gestos que haga cada persona y de si las arrugas son más o menos profundas", explica.
Tras la aplicación de la sustancia, el paciente puede sentir alguna ligera molestia, pero la mayor parte de los efectos adversos suelen venir producidos por una mala aplicación, "porque no se ha inyectado con precisión", dice San Martín. Este tratamiento es perfecto para la corrección de las arrugas y, a día de hoy, "cuenta con el menor número de efectos secundarios descritos en medicina estética", precisa.
¿Qué cuidados son necesarios tras su aplicación? "Durante las primeras 12 horas debemos evitar masajear la zona donde se ha aplicado el tratamiento y es necesario poner especial cuidado al extender cremas o lociones", explica San Martín, quien añade que "debemos mantenernos en posición erguida durante las cuatro horas inmediatamente posteriores a la inyección y evitar la exposición solar de la zona tratada los días siguientes al tratamiento".
Según un estudio presentado en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), las inyecciones de toxina botulínica son el tratamiento facial más demandado por los hombres por delante de los tratamientos para eliminar manchas faciales. Se debe tener en cuenta que las mujeres embarazadas y las que estén dando de mamar a su bebé, no pueden inyectarse la toxina botulínica. Cuando la toxina botulínica no es aplicada por un experto, el resultado puede ser de falta de expresión en las facciones. "Los especialistas médicos siempre buscan resultados naturales, saludables y armónicos para que, si el paciente así lo desea, nadie sepa que se ha retocado", concluye el doctor.

























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