Uno de los monumentos históricos de Estados Unidos, una mansión del más puro estilo neoclásico sureño americano, la Casa J.W. Warner construida en 1912 a la orilla del río Miami, ha sido rescatada y restaurada para albergar al nuevo Centro Cultural Hispano de las Artes de Miami (Miami Hispanic Cultural Arts Center, MHCAC), por iniciativa de Pedro Pablo Peña.
La residencia en la Calle Primera y la Quinta Avenida del Suroeste de Miami, se adquirió para albergar a las tres organizaciones de la danza y el teatro que dirige Peña, al costo de $1 millón. El contrato se firmó el 23 de noviembre del 2009, con fondos donados por consejo del comisionado Bruno Barreiro, ($500,000), del Capital Acquisitions Grants Program, por el Miami-Dade County Deparment of Cultural Affairs, que dirige Michael Spring, a los que se añadieron otros $500,000, del Miami-Dade County, a través del GOB NFP (General Obligation Fund, Not for Profit Program).
La principal de esas organizaciones que ocuparán la sede, informó Peña, es The Miami Hispanic Ballet (MHB, Ballet Hispano de Miami) fundado en 1993, en cuya gala de inauguración participaron los bailarines cubanos exiliados Jorge Esquivel y Dagmar Moradillos y, más adelante, Rosario “Charín” Suárez, y Mabel y Maribel Madroño. El MHB patrocina desde 1996 el Miami International Ballet Festival, (MIBF, Festval Internacional de Ballet de Miami), cuya fiesta de clausura inaugurará oficialmente el MHCAC el próximo 16 de septiembre a las 8 de la noche.
Le sigue en importancia la compañía y escuela fundada hace seis años, el Cuban Classical Ballet of Miami (CCBM, Ballet Clásico Cubano de Miami), en el que han bailado los cubanos Lorena y Lorna Feijóo, Rolandito Sarabia y Alihaydée Carreño, entre otras luminarias del ballet internacional. Pero la organización más antigua, dijo Peña, es el Creation Art Center (CAC, Centro Creativo del Arte) que se inauguró en 1982 y se dedicó a la danza y el teatro, con obras dirigidas, entre otros, por Rolando Moreno, Alberto Sarraín y Dumé.
Tener un hogar para sus organizaciones ha sido el sueño de Peña, quien llegó a Miami por el Puente Marítimo del Mariel en 1980, y cuyas oficinas rodaron de lugar en lugar hasta recientemente, que estuvieron en el Teatro Manuel Artime. “Después de un trabajo de tantos años era hora de que nuestros programas tuvieran una casa propia”, comentó entusiasmado Peña ya instalado en sus nuevos predios, al mostrar a El Nuevo Herald los salones en que podrán dar clases de ballet y de otras danzas modernas y españolas, y también sus proyectos futuros para los estudios que se construirán en el terreno contiguo a la casa.
“La casa tiene tres pisos y se ha respetado todo lo que había anteriormente, las escaleras al centro, que tendrán una alfombra nueva resplandeciente, y los salones a ambos lados del pasillo central”, dijo Peña, mientras recorría el edificio, que antes había sido subdividido para el uso de oficinas de la ciudad, y ahora aparece en su esplendor original. “Abajo están las oficinas y también un espacio amplio que servirá de galería de arte, y salón de clases de danza española, donde se podrán organizar fiestas y reuniones de corporaciones y otras entidades. En el tercer piso estará el conservatorio de música: guitarra, piano, violín, y voz, que dirigirá el gran maestro Manny Pérez, y habrá dos salones de clases de ballet en el segundo”. Se añaden a todo esto otras dependencias, como estudios de grabación musical, de fotografía y video.






























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