Arturo Sandoval es mucho más que jazz y arte de la trompeta. Es un creador renacentista que siempre nos sorprende, tanto en su faceta de compositor de partituras “clásicas” y populares, como en las de intérprete y productor. La extensa discografía que ha realizado con entera libertad en los Estados Unidos, desde su monumental Flight to Freedom hasta Dear Diz (Everyday I Think of You), es una continua exploración por los más disímiles estilos y géneros, que definen en última instancia una trayectoria donde hay cabida para todo material susceptible de procesar, transformar, perfeccionar.
Y precisamente, ya nos tiene preparada otra sorpresa. Diría yo que doble. En primer lugar, porque ese gran talento que ha propiciado homenajes al jazz, al danzón, al son, la rumba o el chachachá, se enfoca ahora en ese universo de nostalgias que es el tango, haciendo realidad un viejo sueño pospuesto y alimentado con amor por los recuerdos. En segundo lugar, es una ambiciosa selección de piezas inmortales en las que no sólo participa Sandoval, sino también un grupo de luminarias del género: Raúl Lavie, María Graña, Patricia Sosa, Valeria Lynch, Julia Zenko, Jorge Fort, Fernando Soler, Guillermo Fernández y el bandoneonista Néstor Marconi.
Tango. Como yo te siento no podría tener otro título más apropiado. Se trata de una antología de tangos que se han ganado merecidamente un sitio en la historia de la música latinoamericana, al igual que el grupo de virtuosos compositores que los crearon. El propio Arturo Sandoval nos da fe de ello cuando dice en una entrevista concedida en Buenos Aires al periodista Daniel Eduardo Raddi: “…Ante todo esos tangos de siempre han sido compuestos por verdaderos músicos, no por personas improvisadas ni gente que se adjudica la palabra de ser músico sin merecérselo. Las personas que han escrito estas melodías son verdaderos músicos, son gente que realmente tiene una formación, un talento o un regalo de Dios para crear estas melodías tan preciosas, aparte también de los poetas, de los grandes escritores que han hecho las letras de los tangos, que son unos verdaderos artistas de la palabra…”.
La selección no podría ser más compleja y completa. Hay un especial simbolismo en el orden de ubicación de cada tema, una secreta incursión desde el entrañable universo de Buenos Aires ( Mi Buenos Aires querido, Cafetín de Buenos Aires, Caserón de tejas), hasta las notas más profundas del yo interior ( Uno, Corazón al Sur), pasando por las notas de esperanza ( El día que me quieras), las penas del desamor ( Nada, Nostalgia), la pérdida de un ser querido ( Adiós Nonino) y la mágica predestinación de quien dedica su vida entera al mundo del tango ( Garganta con arena).
Cada pieza es un mundo en sí misma, adoptando el ritmo y el estilo de cada uno de los intérpretes, que hacen suyas las notas y las armonías para configurar un retrato de sus propios sentimientos, de su forma de “sentir” el tango, característica que los distingue como individualidad, sin distanciarlos del resto. Ese mismo principio se cumple en la esmerada y prodigiosa interpretación de Arturo Sandoval, que marca la pauta de la melodía con su estilo inconfundible como solista en piezas como Volver, El día que me quieras, Cafetín de Buenos Aires y Uno; y se integra con delicadeza y suma veneración a las voces de Lavie, Sosa y Lynch, entre otros, como otra voz más sublimada por el sentimiento y fervor que lo caracterizan. Digno de mención es el acompañamiento a cargo de un grupo de músicos prestigiosos que le dan a cada tema un indiscutible ambiente y profundidad sonora.
¿Cuál es mi tango favorito? Seguramente el mismo Arturo Sandoval se enfrentó a la misma interrogante, tanto a la hora de elegir el contenido del disco, como cada vez que lo escucha. Es difícil decidirse, porque cada uno lleva implícito un encanto múltiple, desde el hechizo de la personalidad de sus creadores (Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, Santos Discépolo, Enrique Cadícamo, Astor Piazzolla), hasta su significado emocional e histórico. Sin embargo, sí puedo decir cuáles fueron, en mi modesta opinión, los que tocan fibras más sensibles: Adiós Nonino, interpretado por esa figura mítica que es Raúl Lavie; Caserón de tejas por María Graña; y Uno en solo de Sandoval.
Tango. Como yo te siento, como las incursiones discográficas anteriores de Arturo Sandoval, es un álbum de múltiples resonancias que trasciende el ámbito de la música argentina para ubicarse en el de la música universal. Un tributo sensible, entrañable y nostálgico a esas canciones que desafían el tiempo. Un auténtico clásico que debemos escuchar y conservar.•
‘Arturo Sandoval. Tango. Como yo te siento’. Pattaya.




























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