Cuando Deisy Pentón de Cabrera fue arrestada la semana pasada por sospecha de fraude electoral, el caso sorprendió a la opinión pública y marcó un punto culminante en el escándalo de las boletas ausentes en Hialeah.
Pero para las autoridades locales, la situación confirmó sus temores de que poco ha cambiado desde que estalló el gran escándalo de fraude electoral en la Ciudad de Miami en 1997 que resultó en la anulación de la elección del alcalde Xavier Suárez, el encausamiento de 56 personas, el arresto y condena del entonces comisionado Humberto Hernández y una investigación que descubrió más de 300 votos fraudulentos por boleta ausente, incluso el de un muerto.
La fiscal estatal Katherine Fernández-Rundle, en entrevista con El Nuevo Herald, describió el fraude en Miami, el posible fraude en Hialeah y un número de denuncias de irregularidades similares en otras partes del Condado Miami-Dade como un cáncer que bien podría minar la confianza de los votantes en el sistema electoral. Dijo que su oficina está investigando las denuncias y reveló que proyecta convocar un gran jurado para estudiar la situación globalmente a fin de exigir de nuevo que la legislatura estatal apruebe leyes encaminadas a evitar estos escándalos.
Le voy a pedir al gran jurado que vuelva a revisar en detalle esta epidemia que sigue existiendo en nuestra comunidad, dijo Fernández-Rundle.
Aunque Fernández-Rundle se ha desvinculado de la pesquisa de Cabrera, debido a que una persona involucrada en su propia campaña de reelección pudiera estar relacionada con el escándalo, dijo que continuará investigando las otras denuncias y procederá con su iniciativa de un gran jurado.
Para entender por qué los escándalos de boletas ausentes son un problema recurrente, hay que analizar cómo se ha transformado el sistema de voto a vuelta de correo.
Originalmente, las boletas ausentes estaban disponibles solamente para votantes que el día de las elecciones estarían de viaje, enfermos o incapacitados. Pero cambios en las leyes estatales a finales de los años 90 permitieron que las boletas ausentes pudieran ser solicitadas por cualquiera. Luego, en el 2004 se eliminó el requisito de que la firma de la boleta ausente fuera presenciada por dos testigos.
Las restricciones fueron eliminadas luego de que el Departamento de Justicia determinó que podrían violar el derecho a votar.
En Miami-Dade actualmente sólo se requiere que el votante firme la boleta. A su vez, una ordenanza condal prohíbe que alguien pueda tener en sus manos más de dos boletas ausentes ajenas.
Cabrera fue acusada de tener en su posesión decenas de boletas ausentes y de falsificar una boleta. El jueves, Cabrera se entregó a las autoridades, un día después de que El Nuevo Herald revelara que la boleta de Zulema Gómez, de 81 años, probablemente había sido falsificada. Su boleta ausente fue una de las 31 incautadas por las autoridades hace más de una semana como parte de la investigación.
¿Quién sabe cuántas más Deisy Cabrera hay?, dijo Rod Vereen, quien se postula contra Fernández-Rundle en las próximas elecciones del 14 de agosto. Necesitamos hacer algo más porque las reglas, como están actualmente, dejan un área gris.




























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