Hundidos en el sótano de su división y navegando como un barco a la deriva, los Marlins de Miami llegan a la capital del mundo para finalizar su gira de 11 juegos por el Este.
La novena que dirige Ozzie Guillén comenzará a partir de hoy una serie de tres partidos contra los Mets en Nueva York que tendrá como principal incentivo, al menos hay uno, ver a cuántos partidos podrá extender el dominicano José Reyes su racha de partidos consecutivos conectando de hit.
Los peces vienen de perder tres encuentros de cuatro frente a los Nacionales en Washington y acumulan dos triunfos con seis reveses en su periplo en la carretera. Sus rivales de turno cayeron 2-1 ante los Padres en San Diego el fin de semana y buscarán frenar un récord negativo de siete derrotas al hilo en sus últimos partidos en casa.
Con una nómina desecha tras los cambios de Hanley Ramírez, Omar Infante, Aníbal Sánchez, Gaby Sánchez, Randy Choate y Edwin Mujica y el rosario de lesiones que golpea al equipo de forma intermitente, lease ahora Giancarlo Stanton, Logan Morrison, Emilio Bonifacio y Donnie Murphy, la figura del torpedero Reyes es lo que más resalta en esta segunda versión de los Marlins de Jeffrey Loria.
Reyes llegó el domingo a la marca de 24 juegos seguidos bateando de hit, la más larga de esta temporada en Grandes Ligas y la mejor de su carrera. Superó en ese encuentro la cifra de 23 que eslabonó el camarero de los Yankees de Nueva York, Robinson Canó.
Después de firmar un contrato en diciembre del 2011 por seis años y $106 millones con Miami, el ex campocorto de los Mets tuvo un comienzo lento en la primera mitad de la temporada, que se vio reflejado con más énfasis en abril cuando promedió .220.
Pero desde el Juego de las Estrellas Reyes comenzó a recuperar su esplendor a la ofensiva y a partir de esa fecha tiene un average de .375 (96-36).
“Probablemente trataba de hacer demasiado al principio’’, expresó Reyes a MLB.com.
“Ese no soy yo. Simplemente necesito jugar mi juego. Ahora mismo parece que me estoy acomodando y haciendo mi juego”.
La seguidilla de bateo más larga en la historia de los Marlins le pertenece a su compatriota Luis Castillo, quien empalmó 35 juegos consecutivos en la campaña del 2002.
Reyes está a uno igualar la cota de 25 que puso Kevin Millar ese mismo año.
Pitchers para hoy: Marlins, Wade LeBlanc (1-1, 1.35 de efectividad). Mets, Jonathon Niese (8-5, 3.72).




























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