Estamos entrando en el mes que miles de niños y adolescentes regresan a las aulas para continuar su educación, sus carreras y estudios, y reencontrarse con sus amigos, maestros, profesores y demás personal de las escuelas. Esto trae, también, cierta incertidumbre y estrés por varios motivos en los que van al colegio por primera vez. La separación de los padres, que produce en ellos una sensación de abandono; un sistema desconocido como por ejemplo cuando se cambia de colegio o se comienza en la universidad, maestros nuevos, niños y niñas desconocidos, no son situaciones fáciles de enfrentar. Retornar a los horarios perdidos, cambios de hábitos (hora de levantarse, de acostarse, de comer) que cambian durante las vacaciones, generan estrés.
¿Como podemos evitarlo?
Lo mejor es hablar con los muchachos sobre la importancia de ir a clases como algo positivo. Se debe escuchar sus temores, dudas, intereses y expectativas con atención y respetando el estado de ánimo del niño en todo momento. También se deben establecer los horarios en conjunto con ellos, explicando razones, y los padres deben estar pendientes de cambios de conducta o actitud que puedan manifestar por problemas no resueltos en la escuela o con los compañeros. También deben supervisar el desayuno, el primer alimento que ingieren y que será el combustible de la mañana para toda la actividad mental que realicen, y tener desde la noche anterior todo listo para que la prisa no se convierta en otro componente del estrés.
En este período de regreso a clases también se debe tener en cuenta los peligros para la salud. En estas semanas se incrementa la posibilidad de sufrir infecciones por contagio, como las virales, ya sean respiratorias, gástricas, de la piel, la mucho menos frecuente pero muy temida meningitis y los accidentes por traumas o caídas. Afortunadamente hoy las infecciones han sido controladas y si cumplimos con el calendario de vacunación, estas complicaciones casi no las vemos.
En los últimos años se ha advertido que los niños cargan mochilas muy pesadas, lo que trae como consecuencias trastornos de escoliosis (desviación de la columna con dolores crónicos). Los padres deben estar al tanto de la carga que llevan a la escuela y de otros problemas relacionados con la postura al caminar o sentarse.
En los adolescentes, ésta es una etapa de grandes cambios y comienzan a manifestarse la rebeldía y el desarrollo de problemas que corresponden más a la esfera psíquica y el comportamiento.
Por último, la alimentación es muy importante, ya que los niños están en un proceso de desarrollo y crecimiento. Los nutrientes deben estar presentes en forma balanceada, un desayuno a base de frutas para alimentar el cerebro que estará en plena actividad, es un buen comienzo dejando para la cena comida proteica necesaria para un buen desarrollo.•




























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