América Latina

Latinoamericanos se entrenan en protección personal en Miami

 
 

Esta fotografía cedida por Risks Incorporated 
muestra participantes en un entrenamiento de defensa 
personal contra el secuestro en Miami.
Esta fotografía cedida por Risks Incorporated muestra participantes en un entrenamiento de defensa personal contra el secuestro en Miami.
CORTESÍA / EFE

/EFE

Ante el aumento de los secuestros en varios países latinoamericanos, empresarios de la región buscan con frecuencia entrenamiento para prevenirse de este tipo de delitos en Miami, una ciudad que se está convirtiendo en la meca de entrenamiento de protección personal.

El auge delictivo en algunos países de América Latina y el Caribe como México, Venezuela o Haití, obliga también a los ciudadanos de esas naciones que residen en EEUU a contratar servicios especiales de escolta en la ciudad estadounidense cuando viajan a sus lugares de origen, según expertos en seguridad.

“En los últimos años he visto el aumento de clientes provenientes de México y el Caribe. Supongo que es debido al incremento del índice delictivo y los asuntos relacionadas con el narcotráfico”, dijo Orlando Wilson, presidente de Risks Incorporated.

Más de dos tercios de los secuestros en el mundo ocurren en América Latina y el Caribe, de acuerdo con el secretario de Seguridad Multidimensional de la Organización de Estados Americanos (OEA), Adam Blackwell.

Las estadísticas sobre seguridad de varios países de la región muestran que el secuestro es un fenómeno que se ha agravado con el paso del tiempo en América Latina, en particular en países como México y Venezuela por causa del crimen organizado.

En Venezuela el número de secuestros pasó de cerca de un centenar a finales de los años 1990, según fuentes judiciales, a unos 1,200 en 2011, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia, una organización no gubernamental.

México, por su parte, registró el año pasado la cifra más alta en su historia de secuestros con un total de 2,979 plagios, informó el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

También en Brasil, Colombia y algunos países de Centroamérica y el Caribe son frecuentes este tipo de delitos.

Wilson, un ex militar británico especializado en consultoría de seguridad y prevención de secuestro, dijo que comenzó a impartir cursos en Miami en el 2002 al detectar “una necesidad de este tipo de entrenamiento, especialmente para aquellos que viven en países de Latinoamérica y el Caribe”.

“Los cursos están dirigidos a quienes están bajo potencial amenaza de secuestro y a los que están preocupados por su seguridad personal. Muchas personas no pueden costear o no quieren tener guardaespaldas y desean poder proteger su familia y a sí mismo”, explicó.

Empresarios, ejecutivos y otros profesionales, aprenden tácticas de prevención, las dificultades de negociar el pago de un rescate, cómo comportarse durante las primeras horas de un rapto y a manejar armas de fuego.

“Nosotros enseñamos técnicas efectivas y simples que pueden ser usadas para evitar potenciales situaciones hostiles y si es necesario poder lidiar con ellas”, dijo Wilson.

Su empresa ofrece además servicios de seguridad y de entrenamiento en armas de fuego para individuos e instituciones gubernamentales.

Por su parte, la compañía Grupo Opi de Venezuela suministra servicios de escolta, vehículos blindados y hasta helicópteros a quienes residen en Miami y viajan con frecuencia a Latinoamérica por negocios o para visitar a familiares.

“Decidimos poner el servicio a disposición de los venezolanos en Miami que viajan con frecuencia a ver a sus familiares. La idea es prestarles el servicio de seguridad desde el momento en que se bajan del avión hasta que vuelven a montarse”, dijo el director comercial de esa empresa, Alfredo Palacios Ramírez.

El directivo explicó que las personas contactan a su empresa desde EEUU para contratar un vehículo blindado con chófer y escolta que las esperan en el aeropuerto internacional de Maiquetía, en las afueras de Caracas, para trasladarlas hasta las residencias de sus familiares o a sus hoteles.

El servicio tiene un costo aproximado de entre $200 y $300 y si se trata de ejecutivos de compañías trasnacionales que requieren el servicio 24 horas deben pagar alrededor de $1,000.

“La demanda se ha incrementado por los niveles de inseguridad que existen, pero donde hemos visto una mayor alza es en el sector corporativo. Cada vez es mayor la cantidad de ejecutivos que piden el servicio, fundamentalmente de empresas de España, Argentina, Estados Unidos, Brasil y México”, detalló el directivo.

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