CHARLOTTEVILLE -- La popular presidenta de la Universidad de Virginia fue forzada a renunciar debido a que la junta directiva pensaba que no trabajaba lo suficientemente rápido para resolver un problema de presupuesto.
La Universidad de Purdue contrató como su nuevo presidente a un gobernador que carece de experiencia académica, pero es un hábil recaudador de fondos y recortador de gasto educativo. Y el presidente de la Universidad de Texas recluta un comité de ejecutivos corporativos para revisar el presupuesto y las operaciones de la escuela.
Los órganos rectores de las universidades exigen, cada vez más, que sus presidentes se desempeñen más como ejecutivos corporativos, para gran disgusto de los académicos quienes afirman que ver a las universidades como empresas no se ajusta a la misión de la educación superior. Según expertos, los recientes movimientos han sido impulsados, en buena medida, por los recortes de fondos federales y estatales.
En Charlottesville, Virginia, el Consejo de Administración depuso a principios de este mes a Teresa Sullivan, presidenta de la Universidad de Virginia, debido a que algunos miembros pensaban que no estaba enfrentando la reducción de financiación por parte del gobierno, desarrollar cursos en línea y posicionar al hospital universitario para competir mejor con los proveedores privados de servicios de salud.
Sullivan fue restituida con un voto unánime por el consejo casi tres semanas después de su despido secreto. El claustro de profesores y los decanos apoyaron a Sullivan, al tiempo que los estudiantes, profesores y ex alumnos protestaron en contra de la forzada renuncia.
A finales de la semana pasada, la rectora Helen Dragas dio a conocer un comunicado en el que describía las preocupaciones del consejo que motivaron la remoción de Sullivan. Entre ellas estaba la falta de un plan estratégico y una lista de 10 dificultades que la escuela enfrentaba. Los temas recurrentes en la lista incluían la competencia, tecnología y la escasez de recursos. Muchos también se referían a la falta de planeación o liderazgo.
“Durante algún tiempo, el Consejo de Administración ha estado preocupado por los siguientes difíciles problemas … y concluimos que su naturaleza estructural y de largo plazo exigen un enfoque deliberado y estratégico, no uno de incrementos”, dijo Dragas en el comunicado.
Dragas dijo el martes que ella apoyaba la restitución de Sullivan y que ambas se comprometen a trabajar juntas. Pero la presidenta reconoció que las diferencias permanecen.
“No pido que escondamos nuestras diferencias debajo del tapete, sino que discutamos con franqueza y respeto”, dijo después de la votación.
El mal trago ha desatado un debate sobre los méritos en liderazgo académico tradicional contra los resultados meramente administrativos.
“Las universidades no son corporaciones. Las universidades no buscan el lucro, son entidades públicas con misiones de enseñanza, investigación y servicio público”, dijo Matt Hedstrom, profesor asistente de estudios religiosos en la Universidad de Virginia, quien apoyó a Sullivan. “Esa no es la misma misión de una corporación. Asimismo, no tienen la misma cultura y gobierno. Son mucho menos jerárquicas”.





























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