Mi esposo es cubano CU-6 y él me pidió. Ya yo soy residente permanente y quiero pedir a mis padres para legalizar su situación inmigratoria en este país.
Mi pregunta es: ¿Puedo hacerlo siendo yo residente ó tengo que esperar a hacerme ciudadana de EEUU para poder pedirlos? Ellos ya están aquí en Miami y precisan sus documentos para trabajar y para poder desplazarse.
Mi madre es húngara, mi padre búlgaro, y yo nací en Venezuela. Ella tiene su ciudadanía original y la venezolana. Mi padre, en cambio, tiene sólo la de su nacimiento pues nunca se interesó por la de Venezuela. Los dos llegaron acá con visas de turismo, ya hace dos años, y aunque su admisión ya se venció y nunca pidieron extensión, no han tenido ningún otro problema legal. ¿Qué pasos debo dar?
Adalgisa R.,
Miami Shores, Florida
Su cartita es breve y sencilla, que son características que por un lado me gustan, y por el otro, le son útiles a muchas personas con situaciones familiares como la suya.
La respuesta simple a su pregunta es que sí: usted tiene que esperar a ser ciudadana norteamericana para poder pedir a sus padres. No se enrede presentándoles peticiones por ahora pues los residentes sólo pueden pedir a sus cónyuges y/o a sus hijos n o casados de cualquier edad. Pedirlos ahora, es botar la plata por la ventana, además de poner sobre aviso a las autoridades de que sus padres se encuentran aquí ilegalmente. En resumen, hands off! (¡quietas las manos!) – por el momento, no haga nada.
Un detalle que parece innecesario agregar, pero que informa a todo el mundo en su situación es que para pedir a los padres el ciudadano estadounidense tiene que tener 21 años de edad en adelante. Usted en su carta no revela su edad pero es de suponer que ya los tenga ó que los cumplirá antes de llegar a su propia ciudadanía. En resumen, un niño ciudadano, vale decir, menor de 21 años, no puede pedir a papá ni a mamá.
Para poder hacerse usted ciudadana de EEUU por naturalización, usted necesita completar 5 años de ser residente. (De hecho, puede “aplicar” –presentar los papeles. ó sea, la solicitud N-400-- tres meses antes de cumplirlos). Si su esposo fuera ciudadano de EEUU, los 5 años que le acabo de mencionar se le reducirían a usted a sólo 3 años. Además, la naturalización exige el examen correspondiente de cívica, historia y gobierno en idioma inglés, que aunque no pasa de ser inglés básico, exige un grado razonable de estudio y preparación. (Existen excepciones del requisito de inglés, pero que exigen un mínimo de 15 años de residencia y 55 de edad (ó 20 de residencia y 50 años de edad –ó algunas limitaciones ó enfermedades síquicas— nada de lo cual tiene que ver con su caso).
Toquemos ahora el tema de la ilegalidad de papá y mamá. Si entraron con visa en sus pasaportes europeos (ó ella en su pasaporte venezolano), a los 6 meses de su llegada se les expiró su admisión y ahora mismo técnicamente serían deportables. Pero hay realidades... Un húngaro ó un búlgaro (ó aun un venezolano) de cierta edad, que no haya cometido ningún delito en EEUU, es decir, que no lo esté buscando la policía, está bien bajito en la escala de prioridades de la justicia estadounidense. Las realidades políticas del mundo hacen que el Departamento de Seguridad Nacional (HRS) mantenga un orden de importancia en la detección y expulsión de extranjeros ilegales. No es que yo le esté diciendo que sus padres no pudieran ser detenidos (cosa muy desagradable), procesados, y hasta deportados físicamente, porque sería como excusar su ilegalidad – cosa que ni pienso ni hago. Lo que quiero decirle es que la probabilidad de que eso les ocurra es muy reducida. El problema de los permisos para trabajar y para manejar no tiene una solución mientras estén ilegales. Lo siento mucho, pero es así. En casos especiales, antes de cumplir un año de su llegada, cabría el recurso de pedir asilo, pero ni se dan los tiempos de ellos, ni se ve (usted no la describe) una circunstancia que justifique esa solución. En conclusión, portarse bien y entre todos ayudarle a usted para que usted se haga ciudadana. ¡Tranquila! Yo sé que lo hará y le deseo, ¡ Todo lo mejor!
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
1 Herald Plaza, Miami, FL 33132




























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