Me encantaría que hoy fuera un sábado gigante y no me refiero al popular programa de Don Francisco, hoy querría que fuera un sábado gigante en el terreno electoral con un lleno completo de los 20 centros de votación anticipada que estarán abiertos hasta las 7 de la noche.
Sé que hay un calor insoportable, que lo de las boletas ausentes es un desparpajo, que algunos candidatos son más pesados que el plomo y que además nos han machacado con anuncios impresentables.
Aun así los centros de votación hoy abiertos son un oasis que te envuelven con un magnífico aire acondicionado y un silencio celestial. Allí, nadie trata de arrebatarte tu boleta con la promesa de trato favorable en el acceso a la vivienda subvencionada y los empleados a cargo del proceso te reciben con sonrisas para que votes en un suspiro. Hasta el momento, y hoy repito es el último día, menos de 30,000 votantes de nuestro condado han disfrutado de esta deliciosa alternativa electoral. Si no lo has hecho, querido lector, todavía estás a tiempo de votar rápido, fresquito y tranquilo en cualquiera de estos centros de votación anticipada. Vota en estos centros porque es la mejor forma de atacar el fraude de las boletas ausentes.
Exígele al representante estatal
Si quieres evitar que el fraude de las boletas ausentes se repita en el próximo ciclo electoral, anota el nombre del representante estatal por el que votaste y exígele que apruebe leyes estatales, hasta ahora inexistentes, criminalizando el sucio manoseo de las boletas ausentes que ahora en gran parte deciden las elecciones locales.
Los que ya se acercaron a votar se han percatado de algo todavía más preocupante que las boletas ausentes. Me refiero a la elección de jueces, que son una burla al votante y al sistema de justicia. No hay nada más frustrante que encontrar en una boleta electoral decenas de nombres de candidatos sobre los cuales, con contadas excepciones, nadie sabe absolutamente nada. Y si se sabe no es precisamente bueno, como ocurre con esa jueza que se aferra al empleo a pesar de las regañinas que le dedica el Tribunal Supremo de Florida por conducta impropia. Todo sea por los $130,000 que paga el empleo de juez del Condado y los $140,000 del salario de juez de circuito.
Quizá el salario, con los beneficios, explica por qué tantos desconocidos que no han pisado una corte de justicia o que nunca han llevado un caso a juicio quieren ser jueces.
La especialización de los jueces
Los médicos tienen que especializarse como cirujanos antes de que les den un bisturí y les permitan operar a un paciente. En el caso de los abogados parece ser diferente y que basta con ver un juicio en la televisión para convertirse de la noche a la mañana en la autoridad suprema de un proceso tan complejo y delicado como un juicio por homicidio. Los jueces presiden sobre casos muy complejos y me parece lógico y sensato exigirle a los candidatos lo mismo que exigimos a los médicos, un mínimo de experiencia y conocimiento.
Curiosamente no todos los jueces son electos, a algunos los nombra el gobernador y el proceso de nombramiento requiere que sean evaluados por paneles de expertos que entregaban al gobernador una lista con tres finalistas para cada escaño judicial. Aunque ese sistema se presta a la politización, me parece que es un proceso más lógico y fiable que el ciego y absurdo proceso electoral que ahora vivimos. Un proceso que financian, bueno es recordarlo, los abogados que tarde o temprano tendrán que comparecer ante un juez que puede bien recordar el monto del cheque que recibió o la ausencia de cheque para la campaña electoral.
Ya se sabe que nada es perfecto. Winston Churchill dijo en una ocasión con el típico sentido del humor de los ingleses que “el mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio”. Y luego lo remató con aquello de que “la democracia es el mejor sistema político con la excepción de todos los demás”. Este es uno de los pocos sistemas políticos en el planeta que nos ofrece el privilegio de votar en paz y protegidos con aire acondicionado. No dejes de participar en este concurso democrático en el que todos tenemos la misma oportunidad de ganar y que sólo funciona si todos participamos, si no lo hacen, si no van a las urnas, después no se quejen de la mala calidad de nuestros gobernantes o de su extraordinaria corrupción. El que no vota, desprecia su futuro.


























Mi Yahoo