El retrato a grafito y acuarela que la pintora Laura Luna le hizo a la periodista Norma Niurka en el esplendor de su madurez es una de las piezas que enseguida llaman la atención en la exhibición que se presenta actualmente en la Torre de la Libertad del Miami Dade College.
Con una sonrisa pícara, sus característicos ojos vivaces y uno de esos collares con los que tantas veces adornó las noches de bohemia y cultura en Miami —muchas veces reportando para este periódico— Niurka parece observar satisfecha desde el cuadro a quienes llegan a ver una muestra de la colección de arte que reunió a lo largo de su vida.
La exposición, titulada Collections & Curiosities, presenta una selección de pintura cubana, en su mayoría de obras en papel, de artistas exiliados como Arturo Rodríguez, Antonia Eiriz, Ramón Carulla, Consuelo Castañeda, Gilberto Ruiz Val y Baruj Salinas.
Niurka, fallecida en el 2009, fue reuniendo la colección en las más de tres décadas que laboró como reportera cultural y de entretenimiento de El Nuevo Herald, donde se convirtió en una fuerza motriz de las artes en Miami. En marzo de este año, 40 de estas obras fueron donadas por sus herederos al MDC.
“Mi madre era un poquito vanidosa. Creo que la capturaron muy bien”, comentó el hijo de la periodista, Luis Molina, sobre el retrato pintado por Luna.
“Nuestra casa estaba llena de arte; parecía una galería”, contó Molina, que recuerda haber crecido entre artistas, esculturas y cuadros, lo que le dificulta recordar en qué momento su madre adquirió determinada pieza.
“Siempre fue una persona muy altruista. No le interesaba vender nada. Incluso antes de que se enfermara, pensaba donar o exhibir el arte que ella coleccionaba”, recordó Molina, que aún así puede explicar el origen de algunas piezas, como un paisaje cubano pintado por el artista Antonio Moreno Peñalver (La Habana, 1914), quien fue vecino de la familia en “la casita de Coral Gables”, en la avenida Algeria.
Nacida en La Habana en 1942 con el nombre de Norma Acevedo, Niurka llegó a Miami en los años 60 con sus padres y su hermana. Siguiendo la vocación que heredó de su tía, la reconocida actriz Myriam Acevedo, estudió en la Escuela Real de Arte Dramático de Madrid. Más tarde participó en obras de teatro callejero en Nueva York y trabajó en telenovelas en Puerto Rico. En 1977, al año siguiente de la fundación de El Nuevo Herald, se unió al periódico para el que se mantuvo escribiendo hasta sus últimos días en que luchaba contra el cáncer.
“La colección de arte de Norma era parte de su historia personal. No buscaba cuadros o piezas por su valor. Todas las piezas que estaban en su casa tenían que ver con una etapa de su vida”, explicó el periodista Armando Correa, director de la revista People en español, quien fue uno de sus amigos más allegados.
“Recuerdo ‘los patios’ de Norma, un evento que realizaba en su casa donde un pintor hablaba de su obra, un escritor leía un poema, se presentaba una escena de teatro o alguien venía acompañado de su guitarra a presentar sus composiciones”, amplió Correa, que también recuerda el día que le entregaron a Niurka uno de los cuadros que aparece en la muestra, La historia reconstruye la imagen-La imagen reconstruye la historia (1987), de Consuelo Castañeda (La Habana, 1958).






























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