La semana que viene, Jordan Coleman, de 4 años, hubiera estado en su salón de clase, pintando con los dedos y aprendiendo a escribir su nombre junto a otros estudiantes de Pre-K en Walker Elementary, en Fort Lauderdale.
Pero Jordan está muerto.
Jordan, un pequeño muy inteligente y conocido como el de las trencitas, y a quien le encantaba decir ¡Aleluya! por cualquier motivo, fue encontrado muerto el 1 de agosto en el recalentado SUV de una guardería, estacionado junto a un complejo de apartamentos de Tamarac. El conductor del vehículo transportó a Jordan y a otros siete niños al complejo supuestamente porque los operadores de su guardería de Sunrise estaban tratando de impedir que inspectores estatales descubrieran que estaban pasados de capacidad.
En conferencia de prensa para anunciar la presentación de una demanda por homicidio culposo, los abogados de Fantasia Goldson, madre de Jordan, señalaron que demandar a la guardería no prevendrá que tragedias como esta vuelvan a ocurrir.
No tenemos el poder para cerrar un negocio o para regular la industria o imponer justicia a aquellos responsables, dijo Stuart Grossman de Coral Gables. Es inconcebible que alguien deje a un niño en un van y se olvide de él.
Añadió que un simple dispositivo de $10 que funciona como una alarma podía haber salvado la vida de Jordan, pero los legisladores estatales no han aprobado un proyecto de ley propuesto hace más de un año que haría obligatorio el uso del dispositivo a guarderías comerciales.
El proyecto de ley, presentado por la senadora estatal Maria Sachs, demócrata de Delray Beach, surgió a raíz de la muerte de Haile Brockington, de 2 años, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado sujeto con correas a su asiento en un Ford Econoline estacionado por más de cinco horas en su guardería de Delray Beach en agosto del 2010.
Jordan murió el miércoles luego que trabajadoras de 3Cs Day Academy en Sunrise olvidaron que lo habían dejado en el SUV, el cual ellas habían llevado al complejo Versailles Garden en Tamarac. El pequeño había sido dejado en el vehículo por al menos dos horas y murió de hipertermia, dijo Grossman.
La institución, que ha sido sujeto de fuertes críticas por parte de inspecciones de la oficina de licenciamiento de guarderías de Broward, ha estado cerrada desde entonces, y el Departamento de Policía de Broward y la fiscalía estatal están llevando a cabo una investigación criminal. No se habían presentado cargos hasta el viernes.
Este es el tercer niño que muere en menos de dos años por pura negligencia, dijo el socio de Grossman, Andrew Yaffa, quien representó a la familia de Brockington y a los padres de Dominicue Andrews, de 22 meses, que murió después de ser dejado en un van recalentado de una guardería en Homestead en julio del año pasado.
Las fiscalías estatales que siguen viendo estos problemas se niegan a pedir cuentas a los responsables, y les puede decir que hasta que alguien se ponga firme y ponga los intereses de nuestros hijos ante todo, a menos que alguien lo haga, este problema volverá a repetirse, dijo Yaffa.





























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