Cuando Obrian Oakley, de 26 años, tomó la funesta decisión de huir de la policía, todo indicaba que sus acciones eran las de un criminal: testigos en el área habían visto al cómplice aparente de Oakley robar objetos pequeños de carros dejados sin llave, y la fuga de Oakley en sí misma indicaba además algún tipo de culpa.
Pero cuando Oakley se dio a la fuga a una velocidad que pudo haber pasado de las 100 millas por hora nada sugería que se tratara de un criminal violento culpable de un delito de mayor cuantía. La política interna del Departamento de Policía de Broward (BSO) prohíbe las persecuciones policiales excepto en caso de delitos violentos de mayor cuantía. No obstante, hay pruebas sustanciales de que múltiples carros patrulleros de BSO siguieron a Oakley con las sirenas sonando.
En la intersección de Sheridan Street y Palm Avenue en Cooper City, el intento de fuga de Oakley adquirió un carácter trágico. Su Infiniti plateado se llevó una luz roja, chocó con otro carro, y luego atropelló a dos personas en bicicleta. Ambos ciclistas, Christopher McConnell, de 61 años, vecino de Cooper City, y Dean Amelkin, de 60, de Coral Springs, murieron en el instante.
No está bien que la policía siguiera a ese hombre a esa velocidad, dijo Elvia Rodríguez, de 67 años, quien andaba caminando en el vecindario de Rock Creek por el que Oakley pasó como una flecha el 5 de agosto. Rodríguez dijo que más de cinco carros de policía estaban persiguiendo a Oakley a una velocidad muy alta.
La persecución tuvo lugar a eso de las 7 a.m. de un domingo, un momento en que las tortuosas y arboladas calles del barrio atraen a muchos corredores y personas que salen a pasear a sus perros.
Incluso los demás peatones y yo estuvimos en peligro, dijo Rodríguez.
Oficiales de BSO se han negado a comentar sobre el caso o incluso a admitir que ocurrió una persecución hasta que termine una investigación pendiente, dijo Dani Moschella, vocera de la agencia.
Si es cierto que los agentes de BSO violaron la política del departamento al perseguir a Oakley, el Departamento podría ser demandado por las familias de los dos ciclistas muertos.
En el affidávit de arresto de Oakley presentado por BSO en el cual se le acusa de delitos que incluyen robo con fractura, robo de menor cuantía y asesinato de primer grado de los dos ciclistas la policía afirma que Oakley les dijo que fue presa del pánico luego de que un residente de Rock Creek, que había visto los robos a los carros, dijo que iba a llamar a la policía. En su huida, Oakley dijo que iba manejando a más de 110 millas por hora, y que vio dos o tres carros de policía siguiéndolo con las luces y las sirenas activadas.
Tras atropellar a los ciclistas, Oakley huyó, pero la policía lo encontró pocas horas después. Los dos ocupantes del otro auto con el cual Oakley chocó, un Toyota rojo de cuatro puertas, sólo recibieron lesiones leves.
El conductor del Toyota, Eddy Charlier, de 72 años, dijo que él recordaba que había habido una persecución policía, aunque él no vio la persecución como tal.





























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