Las comparaciones crean controversias, pero son inevitables en el maravilloso mundo de los deportes.
¿Quién puede discutir que Usain Bolt es el velocista más rápido de la historia? Ahí están sus marcas. ¿Quién puede discutir que es el hombre espectáculo? Y aunque el Presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, quiera negarlo, Bolts ya es una leyenda del olimpismo.
Es cierto que Bolt se convirtió en el único atleta en ganar los 100 y 200 metros en dos Juegos Olímpicos consecutivos. A su indiscutible calidad y sus increíbles proezas, le acompaña una innegable simpatía y su autopromoción de que no hay nadie como él. Su espectáculo encaja a la perfección para quienes olvidan las hazañas de otros atletas. Esta combinación de factores y el hecho de que sus actuaciones las estamos viendo recientemente, hace posible que muchos se lo crean sin realizar cuestionamientos.
Antes de creer que Bolt ha sido el mejor atleta de todos los tiempos, deberíamos rastrear un poco más en los libros de la historia,
Carl Lewis ganó un total de diez medallas en el atletismo, incluidas nueve de oro en cuatro olimpiadas. Ganó en 100 y 200 metros, en relevo 4x100 y en tres ocasiones consecutivas conquistó la medalla de oro en salto largo.
El haber descollado en las pruebas cortas y en los relevos, además de su dominio total en el salto largo durante 12 años, es un elemento que perjudica a Bolt a la hora de compararlo a Lewis.
Si miramos las hazañas de Michael Phelps con sus 22 preseas en la natación, 18 de oro, también tenemos que poner en dudas a quienes creen que Bolt ha sido el mejor atleta.
Bolt tiene seis oros. Le faltan tres para alcanzar a Lewis y cuatro para igualarlo en número de medallas, además de necesitar un título más para completar tres olimpiadas consecutivas con preseas doradas en una misma especialidad.
Para decir que Bolt ha sido mejor atleta que Lewis y Phelps tendríamos que esperar a su retiro. Si compite en Río de Janeiro 2012 y gana nuevamente, entonces sí tendría posibilidad de ser ubicado en la cima.
Existen otros atletas que durante sus carreras también escribieron páginas de gloria y que merecen ser reconocidos. Entre ellos por sólo citar a cinco, se encuentran el remero británico Steve Redgrave que ganó medallas en cinco olimpiadas seguidas y el yatista británico Ben Ainslie, que en los juegos de Londres sumó su cuarto oro consecutivo. También la gimnasta soviética Laryssa Latynina que acumuló 18 medallas en su carrera, así como la también gimnasta rumana Nadia Comaneci con su perfección en Montreal 1976.
No es fácil mantenerse en la cima entre 12 y 20 años como lo hicieron Lewis, Phelp, Ainslie y Redgravey. Y nadie lo dude, esta longevidad es un requísito para entrar entre los mejores de la historia.
Es difícil comparar atletas de distintas épocas, pero tampoco es imposible. Bolt es el mejor de su etapa en 100 y 200 metros. Lewis fue el mejor de la suya en salto largo, en 100 y 200 metros. Phelps ha sido el mejor nadador de la historia.
Lewis fue elegido por el Comité Olímpico Internacional como el mejor deportista del siglo pasado. Este título aún no lo tiene Bolt para el presente siglo, pues recién comienza.
Nadie le puede quitar a Bolt el título del mejor velocista de todos los tiempos. Es una leyenda del olimpismo. Pero todavía no puede ser ubicado como el más grande atleta en la historia de los Juegos Olímpicos.
Carl Lewis en atletismo y Michael Phelps en natación merecen ese trono.




























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