Australia es el complemento ideal en lo que respecta a itinerarios de viajeros conocedores que van en pos de algo distinto y lleno de aventura.
Se estipula que los primeros pobladores australianos llegaron a la isla 50,000 años atrás. El primer europeo en llegar fue el explorador británico, James Cook quien la avistó en el 1770 y reclamó toda la costa este del continente para Gran Bretaña bajo el nombre de Nueva Gales del Sur. La ciudad de Sidney fue fundada poco después, en 1788, cuando 11 barcos británicos llegaron llenos de prisioneros y crearon una colonia nueva en la sección original de Sidney llamada “The Rocks” (Las Rocas). Se estima que los ingleses encontraron más de 300,000 aborígenes, repartidos en toda la isla.
Qué ver: Una visita a Sidney puede comenzar en “The Rocks”. Esta es un área de interés histórico, con sus calles antiguas, tiendas, restaurantes y museos incluyendo el Rocks Discovery Museum y el Museo de Arte Contemporáneo. “The Rocks” está a unos pasos del Puerto de Sidney, uno de los mejores puertos naturales del mundo con dos grandes íconos de Australia: el Puente de Sidney, inaugurado en el 1932, al cual la gente local llama “el perchero,” y el cual se puede escalar –¡hay que subir 200 escalones!– para obtener vistas panorámicas de la ciudad y el mar; y la Casa de la Opera, Patrimonio de la Humanidad de UNESCO.
Conocida mundialmente tanto por su diseño que le da el aspecto de grandes velas junto al mar, y por su excelente acústica, la Casa de la Opera presenta unos 2,500 eventos culturales anuales, incluyendo conciertos, obras teatrales, opera, ballet y mucho más en sus seis salones y teatros. Su diseño, con 10 techos, fue creación de la inspiración del arquitecto danés Jorn Utzon. Se ofrecen giras por el interior de la Casa de la Opera incluyendo una tras el telón.
Atracciones naturales de Sidney incluyen el Jardín Botánico Real, fundado en el Siglo XIX y con 3,000 especies de plantas cerca del Puerto. Del lado opuesto al Puerto, y a solamente 12 minutos por trasbordador, se encuentra el Zoológico de Taronga. Aquí los visitantes pueden admirar la fauna fabulosa de Australia incluyendo los icónicos canguros y koalas. Otro buen sitio para fauna en las cercanías de Sidney es Koala Park. Cada día a las 2 p.m. le dan de comer hojas de eucalipto (su comida favorita) a un koala y los visitantes lo pueden acariciar y posar para fotos con este lindo animalito. También se pueden acariciar a un grupo de canguros grises.
“Son tan dulces que me gustaría llevarme uno o dos para la casa,” dijo Helen Davis, una viajera de Los Angeles quien estaba acariciando y dándoles de comer a los canguros en Koala Park. “Son tan dóciles como perritos”.
Otras atracciones de Sidney incluyen Chinatown, el barrio chino desde principios del 1900, y lleno de tiendas y restaurantes con mucho sabor y colorido. El monocarril del muelle Darling Harbour lleva allí y a otras atracciones incluyendo el Centro de Sidney con sus museos, tiendas (particularmente en la calle Pitt Street), galerías de arte incluyendo arte y artefactos de los aborígenes de Australia –los “boomerangs” y el instrumento musical “didgeridoo” hecho de una rama de árbol y artísticamente decorado son souvenirs ideales. Y nadie se va sin disfrutar de las playas de los alrededores de Sidney –las dos más populares son Bondi y Manly.




























Mi Yahoo