El ómnibus del candidato presidencial republicano Mitt Romney hizo una parada de campaña el lunes por la tarde en el condado Miami-Dade para cortejar el muy necesario voto hispano.
La visita de Romney el lunes es única porque rompe la tradición al no hacer una parada en el famoso centro republicano del Versailles, en la Pequeña Habana, el restaurante conocido como el lugar a donde los presidentes de Estados Unidos, gobernadores, legisladores, alcaldes y comisionados electos o por elegir, van para cortejar el voto cubano.
Romney quiere convencer a los hispanos de que él los ayudará si llega a la presidencia en los comicios de noviembre. Y para ello aterrizó en el sur de la Florida, un territorio electoral indeciso y crucial para las campañas políticas, en busca de conquistar su voto.
El candidato estuvo acompañado por varios latinos prominentes. A su lado estaban el senador Marco Rubio, los legisladores Ileana Ros Lehtinen y Mario Díaz Balart, y el ex representante Lincoln Díaz Balart, entre otros. Todos ellos son de ascendencia cubana. También estaba su hijo Craig, que ha realizado publicidad en español para la campaña de su padre.
Sin embargo, en su discurso ante una multitud que se congregó a escucharlo en El Palacio de los Jugos, no se refirió a los hispanos ni abordó asuntos de inmigración. Sus palabras, las mismas que podría haber pronunciado en el estado de Ohio o cualquier lugar del país con pocos o ningún hispano, estuvieron centradas en la economía y apuntaron principalmente a la clase media, un segmento fuertemente golpeado por el desempleo.
Yo crearía los empleos que la gente necesita. Sé como hacerlo. Voy a ayudar a las pequeñas empresas, manifestó Romney tras ser ovacionado con aplausos y gritos de Romney Romney en el restaurante al paso ubicado en un área predominantemente cubana del suroeste de Miami.
Para dirigirse a las personas que no hablan inglés, acudió a su hijo Craig, quien antes de que Romney hablara se dirigió en español a los presentes, unas 2,000 personas, de acuerdo con los organizadores.
El ha logrado mucho pero lo más importante que logró fue en nuestra casa, dijo el joven, quien estuvo dos años en Chile como misionero mormón y habla fluidamente el español.
El evento tuvo lugar dos días después de que Romney anunció que Paul Ryan, un congresista de Wisconsin desconocido para numerosos hispanos, será su compañero en la fórmula presidencial.
En Miami algunos sectores de la población especulaban que Romney elegiría a un hispano como el joven senador de origen cubano Marco Rubio o a un político moderado en temas de inmigración para que lo acompañara como candidato a vicepresidente y así acercarse más al electorado latino.
Pero optó por Ryan, un legislador conservador del tea party, una de las líneas más intransigentes de la derecha republicana. Su elección fue una muestra más de su decisión de convertir las elecciones en un referendo sobre el rumbo económico del país.
Los hispanos son clave para las campañas políticas y tanto demócratas como republicanos han implementado estrategias para conquistar sus votos.






























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