BUENOS AIRES -- Una inédita huelga del metro de Buenos Aires, que siembra el caos en la capital argentina desde hace diez días y toca a un millón de usuarios, revela una guerra abierta entre la presidenta Cristina y Kirchner, y su rival de derecha, el alcalde capitalino, Mauricio Macri.
Ambos gobiernos se endilgan la responsabilidad por la administración del metro, que en enero fue transferido por las autoridades federales a la órbita comunal, aunque Macri la rechaza aduciendo falta de fondos.
El del metro “es un conflicto político entre el gobierno (federal) y la oposición, que responde a la necesidad del gobierno (de Kirchner) de producirle un daño constante a Macri”, dijo el sociólogo Luis Costa, director de la consultora IPSOS Mora y Araujo.
Macri, principal dirigente opositor y heredero de un emporio económico, ha reiterado su interés por ser candidato presidencial en el 2015, mientras que la mandataria no puede aspirar a otro período tras su reelección en el 2011.
“La presidenta quiere llevar a la Argentina a un modelo chavista donde haya un pensamiento único”, sostuvo días atrás el alcalde porteño al marcar sus diferencias políticas con Kirchner.
“Debería decir que no soy candidato en el 2015 y se arregla todo”, ironizó el alcalde reelecto en octubre pasado con el 64 por ciento en segunda vuelta en la capital, pero cuya fuerza no logra consolidarse a nivel nacional.
El metro, que emplea a unos 2,500 trabajadores, está paralizado desde hace 10 días en sus siete líneas, que totalizan 56.7 km de extensión, por un reclamo salarial.
Las largas filas en las paradas de ómnibus, los embotellamientos de vehículos y la pérdida de tiempo van profundizando en la décima jornada del paro el malhumor y los nervios de tres millones de porteños, a los que en jornadas laborales se suman otros tres millones de personas que llegan a la capital provenientes de la periferia.
“Es inconcebible que no se llegue a un acuerdo”, declaró el lunes el diputado Ricardo Gil Lavedra, jefe de bancada del radicalismo socialdemócrata, el principal bloque opositor legislativo, al sostener que “el tema tiende a complicarse más, va de mal en peor”.
El legislador instó a “los dos gobiernos (federal y porteño) a sentarse en la mesa (de negociación) para repartir los costos y solucionar el problema”.
No está claro quién será el más perjudicado por la huelga más larga de la historia del metro de Buenos Aires, inaugurado en 1913, si Kirchner o Macri, porque “en estos conflictos políticos, la opinión pública tiende a pensar que es un problema de los que se están peleando”, dijo Costa.






























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