Quito -- El escándalo desatado por una supuesta falsificación masiva de firmas en el proceso de inscripción electoral de grupos políticos ha minado en Ecuador la credibilidad de los políticos y sumido los comicios deL 2013 en la confusión, según coincidieron varios analistas.
Más de 21,000 denuncias por la supuesta falsificación de rúbricas ha recibido la Fiscalía, que lleva a cabo una investigación en la que espera las versiones de unas 200 personas, así como la participación de expertos en grafología y criminalística.
A tenor de los resultados de un estudio parcial, el Consejo Nacional Electoral (CNE) sostiene que los once grupos políticos inscritos o reinscritos presentan algún tipo de anomalía y prepara ya una revisión total de las firmas presentadas.
Para que un partido pueda presentar candidatos a las próximas elecciones presidenciales y legislativas del 17 de febrero deL 2013, necesita reunir alrededor de 158,000 firmas.
El presidente del CNE, Domingo Paredes, ha calificado lo sucedido como un “ataque masivo a la confianza del ciudadano y al sistema democrático”, pero aun no está claro a qué se deben las irregularidades con las firmas.
Según el fiscal Galo Chiriboga, las investigaciones buscan resolver tres incógnitas: si hubo entrega de información falsa al CNE, adulteración de firmas y demás información de carácter personal y privada de los ciudadanos y/o comercialización de bases de datos con información personal.
“Todo esto ha llevado a que haya una crisis de credibilidad en la política, políticos, partidos políticos”, quizá la más pronunciada desde el 2005, dijo el analista político y catedrático Hernán Reyes, quien considera que la situación “afecta a todos” los ciudadanos.
Para Reyes, mientras no aparezcan culpables sobre los “atajos” adoptados para la recolección de firmas, la ciudadanía “no va a estar tranquila” frente a una situación que el también catedrático y analista Eduardo Santos define como “confusa y tensa”.
Para el analista Vladimir Serrano, el país está “desilusionado” y envuelto en “una gran confusión” por la crisis suscitada por la recolección de las firmas, así como por la “oscuridad del panorama político en sí”, entre otros.
“A mar revuelto, ganancia de pescador”, contestó Serrano a Efe al ser consultado sobre la posibilidad de la existencia de intereses políticos detrás de la actual crisis.
Mientras, la ciudadanía escucha casi a diario a representantes de partidos y movimientos políticos que manifiestan su respaldo a la revisión total de las firmas.
Se espera que el consejo consultivo del CNE decida en una reunión prevista para mañana, a la que asistirán presentes delegados de las agrupaciones inscritas y de las que están en proceso de inscripción qué pasos seguir, según dijo una fuente del CNE.
Aunque la oposición ha apuntado sus dardos hacia la institución, el CNE se defiende con el argumento de que la irregularidad mayor proviene de quienes presentaron las firmas.
Como máximo líder del movimiento oficialista Alianza País, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha declarado una “vigilia” ciudadana para garantizar que no se produzca lo que considera en potencia un “colosal fraude”.
También la oposición asegura que se trata de un “vergonzoso fraude masivo a la fe pública”.
Según quien se refiera a la crisis, ésta beneficia a su oponente, pero mientras tanto la situación “ha vertido a nivel internacional” una “sombra de dudas sobre los comicios” en Ecuador, por “irregularidades de fondo”, de acuerdo a Reyes.
Por su parte, Santos invocó a la “tranquilidad” para dotar de transparencia al proceso electoral pues más allá del daño que se puedan hacer los enemigos políticos, “deberían pensar que está en juego lo más importante que es la democracia”, así como estar conscientes de que “si se siembran vientos se cosecharán tempestades”.






























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