Los Marlins se están asomando a la historia. Y lo que ven no es precisamente el panorama más agradable.
Miami igualó un récord en la franquicia de 27 episodios seguidos sin pisar el plato en la derrota 1-0 ante los Filis de Filadelfia frente a una asistencia anunciada de 23,879 aficionados.
El registro data de septiembre de 1993, el primer año de la organización, cuando un imparable del entonces novato Jeff Conine rompió la sequía.
Aquella racha, no obstante, era la de un equipo debutante y sin aspiraciones. Esta en cambio, es la de un conjunto que llegó al 2012 como uno de los grandes contendientes y cuyos chances se han diluído, en gran parte, debido a la inoperante ofensiva.
Para el miércoles tampoco hay buenas noticias.
Los Filis enviarán al montículo a Roy Halladay, el estelar derecho que pese a que no está en una de sus mejores campañas sigue siendo uno de los brillantes de las Grandes Ligas.
Hay que encontrar la manera de batear. Tenemos que dar un paso al frente, dijo el mánager Oswaldo Guillén. Pensé que hoy (el martes) iba a ser más fácil para nosotros, pero me equivoqué.
Las esperanzas del estratega venezolano no eran sin base.
Filadelfia colocó en el montículo a Kyle Kendrick, un pitcher con efectividad de 4.86. Pero el derecho terminó lanzando uno de sus mejores desafíos del año frente a la artillería más ineficaz de la gran carpa.
Todo está fallando. Puedes nombrar cualquier cosa y eso no está saliendo bien, sostuvo Guillén, cuyo equipo tiene un promedio de 3.65 anotadas por cada nueve innings, el más bajo de las Mayores.
Lo que sí le está saliendo bien a Guillén últimamente ha sido Josh Johnson, quien realizó una gran labor, pero que debido al blanqueo ofensivo de sus compañeros terminó cargando con el revés.
Ha estado lanzando muy bien. Redujo drásticamente su efectividad. Hoy estuvo sobresaliente, apuntó Guillén.
La única mancha en la labor de Johnson, quien completó ocho episodios en los que recibió tres hits, se produjo frente al primer bateador que vio, Jimmy Rollins, quien disparó jonrón por la derecha.
La solitaria anotación de la visita fue suficiente para Filadelfia que le propinó el tercer blanqueo seguido a Miami, que promedia .156 (90-14) en esos encuentros.
No es nada divertido cuando no se anotan carreras y la ofensiva se estanca, admitió Guillén.




























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