El periodismo valiente debiera ser fuente de credibilidad, como sugiere Jorge Ramos en su última columna [ Ganar con trampa, Perspectiva, 14 de agosto]. Pero la valentía del periodista, que se manifiesta a través de la independencia de criterio, debe ir siempre unida a la sagacidad.
El secreto no está en castigar a quienes pretenden ganar jugando sucio, violando las reglas del juego.
El secreto está en tener un sistema que permite ajustar las reglas a las necesidades de los jugadores con más recur$o$. Y si a ese sistema lo llamamos estado de derecho o the rule of law, tanto mejor.
Eso es lo que hemos conseguido hacer en la democracia más madura del planeta, por ejemplo, a través de sentencias (fallos es un nombre más apropiado) como la del Tribunal Supremo en el caso Citizens United, que permite el empleo ilimitado de dinero en las campañas electorales, distorsionando (comprando también sirve) los resultados de nuestras elecciones.
Y es que a veces las tan cacareadas instituciones maduran tanto que se pudren. No llore por México, don Jorge: llore por sus nietos, donde quiera que le nazcan.
José Manuel Pallí
Coral Gables



























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