RIAD/BEIRUT -- La embajada de Arabia Saudita en Beirut pidió el miércoles a sus ciudadanos residentes en el Líbano que lo abandonen inmediatamente debido a las recientes amenazas de secuestro a sauditas y la tensa situación que reina en el país, influida por el conflicto sirio.
En un comunicado, la representación diplomática de Riad en la capital libanesa instó además a los sauditas a que no viajen al Líbano, aunque esta medida ya había sido adoptada anteriormente.
El pasado 2 de julio Arabia Saudita pidió a sus ciudadanos que eviten viajar al Líbano por la situación de “inestabilidad” que atraviesa ese país.
La advertencia del miércoles se produce horas después de que un clan libanés, que ha secuestrado a una treintena de sirios en represalia por la captura de uno de sus miembros en Siria, amenazara con atacar otros blancos regionales.
Un portavoz de la familia Al Mokdad responsabilizó el miércoles al Líbano, Qatar, Turquía y Arabia Saudita del destino de su familiar secuestrado, argumentando que “apoyan al (rebelde) Ejército Libre Sirio”, al que acusan del rapto.
La cadena de televisión libanesa LBC dijo que se han reforzado las medidas de seguridad alrededor de las embajadas de Turquía, Qatar y Arabia Saudita.
La situación se ha complicado aun más después de que los bombardeos contra la ciudad siria de Azaz, en la provincia septentrional del Líbano, afectaran a 11 peregrinos chiitas libaneses que fueron supuestamente secuestrados por los rebeldes el pasado mayo.
Todavía se desconoce el estado de los libaneses, pero las informaciones que apuntan a que algunos de ellos habrían fallecido han provocado estallidos de tensión en barrios del sur del Beirut.
Los habitantes de esas áreas han atacado a los sirios que se encontraban allí, por lo que las autoridades libanesas han desplegado refuerzos militares.
Mientras, la ONU consideró el miércoles que el poder y en menor medida los rebeldes cometieron crímenes de guerra en Siria, donde un ataque aéreo devastador causó más de 30 muertos en una ciudad cerca de Alepo.
Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), el ataque, realizado por un avión que rompió la velocidad del sonido antes de lanzar misiles contra Azaz, ciudad rebelde de 70,000 habitantes cerca de la frontera turca, causó por lo menos 31 muertos y más de 200 heridos.
El balance anterior del OSDH era de más de 20 muertos.
El ataque desató pánico en la ciudad y cientos de personas, sobre todo mujeres y niños, se dirigían por la noche hacia la frontera turca, constató un periodista de la AFP.
En el lugar del ataque, un periodista de la AFP vio a decenas de personas gritando y buscando desesperadamente a suobrevivientes entre los escombros a que quedó reducida una zona donde había una decena de viviendas.
“Los muertos son civiles y combatientes, pero lo que está claro es que era una base del Ejército Sirio Libre”, integrado por desertores y civiles que tomaron las armas, explicó Rami Abdel Rahman.
“Es una zona civil. Todas estas casas estaban llenas de mujeres y de niños que dormían debido al ayuno del Ramadán. Ni siquiera Israel se atrevería a hacer algo así”, denunció a la AFP Abu Omar, un ingeniero de 50 años.
En el hospital, un periodista de la AFP vio a una niña de 4 años aparentemente fallecida y el cuerpo de un bebé cubierto de polvo, además de restos humanos ocultos bajo una sábana.
“En este momento, nadie sabe hasta dónde subirá el balance. Llevará días buscar entre los escombros”, declaró Abú al Baraa, un médico radiólogo llegado este mismo miércoles de Arabia Saudita. Según él, el hospital de Azaz sólo dispone de otro médico: un anestesista


























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