En cuarto término, Ryan se ha opuesto a la DREAM Act, un proyecto de ley masivamente apoyado por los hispanos que daría una vía para lograr la residencia a más de un millón y medio de estudiantes indocumentados que fueron traídos de pequeños a Estados Unidos. Aunque muchos de ellos recientemente recibieron una residencia temporal de 2 anos concedida por Obama, su estatus legal a largo plazo permanece en el limbo.
En quinto término, en el 2005 Ryan votó a favor del proyecto de ley de su colega James Sensenbrenner, (R-Wisconsin), que muchos calificaron como la propuesta antiinmigratoria más draconiana que se haya presentado en el congreso. El proyecto fue aprobado en la Cámara, pero murió en el Senado.
La campaña de Romney sostiene que nada de todo esto importará demasiado el día de las elecciones, porque la mayor preocupación de los hispanos será la economía, un tema que, según esperan, Romney tendrá una gran ventaja.
Además, los republicanos dicen que las encuestas nacionales de votantes hispanos no significan nada, porque la elección se decidirá en un puñado de estados indecisos, como Florida y Ohio, en los que Romney obtiene mejores resultados entre los hispanos que en otros estados que ya se sabe votarán por los demócratas, como California o Nueva York.
Mi opinión: La decisión de Romney de escoger a Ryan, que se produjo poco después de que Romney realizara su gira de política exterior por Europa e Israel sin hacer siquiera una parada simbólica en México, empeorará aún más el problema de los republicanos con el voto latino. Pareciera que Romney ya tiró la toalla con el voto hispano, lo que tal vez termine siendo el peor error de su campaña, y una bendición para Obama.

























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