Soy ciudadano naturalizado de EEUU, hondureño de origen, y reclamé a una hija soltera de 25 años. Con la petición mandé fotografías de cuando ella era pequeña (yo estoy en la fotografía) y recibos de mis remesas de entonces para su manutención, comida y estudio. Mi petición fue aprobada y a ella le mandaron cita para entrevista en el Consulado de EEUU en Tegucigalpa. Allá le pidieron su partida de nacimiento y una fotografía actualizada.
Yo tengo 12 años de no ir a Honduras por lo cual no existe foto reciente con ella. Además piden muestra de sangre para examen de ADN, lo que cuesta alrededor de $1,000. Yo soy retirado, tengo 74 años, y no tengo capacidad económica para ese gasto adicional, pues vivo estrechamente de ayudas del gobierno que suman $894 mensuales.
Le suplico me oriente en este asunto. Que el Señor Todopoderoso me lo ayude a usted y a su esposa.
Diego Albarracín
Belle Glade, Florida
No es fácil solucionar su caso por cuanto no hay argumentos que se puedan utilizar para reducir las exigencias que le han hecho. En primer lugar, usted no aclara si su hija nació de matrimonio ó por la libre, duda que surge del pedido de ADN (en inglés, DNA) que le hicieron. Esta prueba es típica para demostrar paternidad en uniones libres.
Una cosa es la aprobación de la petición (la I-130), que ya se la aprobó Inmigración acá, y otra es la expedición de la visa de inmigrante para la reclamada, que la hace el Consulado de EEUU en el país de ella. La corroboración de paternidad por ADN es tanto más imperativa cuanto más “floja” es la documentación que sustenta la petición.
El problema que usted plantea no es inmigratorio ni consular, sino básicamente económico. No veo fácil que la gestión de visa de inmigrante de su hija culmine exitosamente sin que usted y ella a y presenten el resultado inobjetable de la prueba de paternidad que el cónsul les pide.
Es comprensible que los gastos involucrados ($1,000 de la prueba de ADN) estén más allá de su alcance personal en este momento. Pero este mismo factor me suscita otra pregunta (que su carta no menciona): ¿Quién está dando el a ffidavit of support (garantía de sostenimiento), elemento indispensable de la gestión inmigratoria de su hija?! Para reclamar a un familiar que venga a vivir a EEUU, hay que garantizarle al gobierno de EEUU que ese nuevo inmigrante no se convertirá en carga pública para el país. Usted, por sí mismo, con su ingreso descrito, no está suficientemente calificado para otorgar esa garantía. Por lo tanto, debe haber otra persona, sea un familiar, un amigo, u otro benefactor que respalde esa necesidad.
En resumidas cuentas, usted tiene un problema que no es de fácil solución. Los datos de su carta son concretos pero insuficientes para resolver el caso desde todos los ángulos de su problemática. Yo tengo la mayor voluntad de ayudarle con todos los trámites necesarios, pero no puedo librarlo de los requisitos que ya le expliqué. La inmigración a EEUU no es “por la libre”, sino que está condicionada a requisitos muy concretos, y, por cierto, cada vez más rigurosos y exigentes. El país mismo --todo el mundo lo sabe—está viviendo tiempos difíciles, con millones de desempleados, con $15 millones de millones ($15 trillions!) de déficit en sus ingresos, y... para máximas dificultades, con todo el esfuerzo del Partido Republicano por destronar al (por ellos odiado) Presidente Obama y así reconquistar la Presidencia para la derecha norteamericana. Como mis lectores habituales saben, yo mismo no nací en este país, pero desde que llegué aquí a finales de la década de 1950, nunca he visto una pugna presidencial tan amarga, enconada, y agresiva como la que seguiremos viendo hasta el día de la elección, 6 de noviembre...
Como reza una vieja imploración, “¡Que Dios nos coja confesados...!” Venga a verme personalmente y veamos en qué forma, si existe alguna, puedo ayudarle.
MANFRED ROSENOW es un
abogado y periodista de Miami
especializado en temas de inmigración.
Escríbale a El Nuevo Herald,
1 Herald Plaza, Miami, FL 33132




























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