La botella de cristal yacía sobre la arena, con sus flores de color naranja y sus brillantes incrustaciones. En una de sus caminatas diarias a lo largo de North Beach, los centelleantes colores llamaron la atención de Daymara García.
Al recogerla, notó que adentro había una nota: tres hojas de papel que describían el deseo de Aviselle Díaz, una decidida muchacha de 15 años, residente de Kendall.
Te escribo, querido lector, como mi ultimo recurso, decía la nota. Y ruego para que tú, que has encontrado esta súplica flotando sobre las olas del océano, la encuentres en tu corazón para ayudarme de cualquier manera posible.
Díaz, que desea ser diplomática cuando crezca, ha sido aceptada en un programa cultural de inmersión de un año de duración en Kings Academy, en Jordania.
Durante el año de duración del programa, los estudiantes reciben una formación intensiva en la lengua árabe, profundizan en la cultura árabe y visitan sitios históricos y culturales en Jordania como Petra. Pero esta prestigiosa escuela tiene un elevado precio: $39,200 por el año.
Aunque la academia ya le ha ofrecido a Díaz becas y ayuda financiera, su familia tiene dificultades para aportar los $12,400 restantes.
Durante cerca de seis meses, Aviselle y su padre, Avilio Díaz, trataron de pedir ayuda a negocios locales, ofreciendo presentaciones con una carpeta que explicaba el proyecto, La presentación estaba acompañada por una breve historia de Jordania, información detallada sobre Kings Academy, y una clara explicación de por qué ella quiere aprender árabe.
Veo el impacto del Medio Oriente en nuestra sociedad, dijo Aviselle después de recitar una serie de factores sobre la región geográfica. Pero también quiero ayudar a la gente de allí, sobre todo promoviendo la educación entre las mujeres.
Aunque muchas empresas se sintieron impresionadas por su presentación, su propuesta no recibió apoyo.
Quedándole pocas opciones, Aviselle decidió decorar 100 botellas y poner su deseo dentro de ellas.
Mi botella era mi ultima oportunidade de salvar este proyecto, dijo Aviselle.
Con un poco de pintura de acrílico, pedazos de azulejos rotos y un poco de pegamento de silicona, Aviselle pasó dos semanas decorando botellas que su padre había recogido en restaurantes locales. El 30 de junio, día en que cumplía 15 años, su padre recorrió Miami con las botellas en su auto, dejando caer los deseos desde puentes, elevados y muelles.
Me preocupaba que fueran a arrestarme, dijo Díaz. Pero era lo único que podía hacer por mi hija.
Aviselle y su familia no están pidiendo dinero directamente. En su mensaje dentro de la botella, han incluido información sobre cómo hacer una donación a Kings Academy en nombre de ella. Su esperanza es que suficientes personas hagan una contribucin antes de la fecha tope del 20 de agosto para que su ingreso en el programa sea aceptado.
Y si la gente da más de lo que ella necesita, Aviselle quiere crear un fondo de becas en la escuela para futuros estudiantes del sur de la Florida.
Si no logro la oportunidad de ir este año, volveré a intentarlo el año que viene, dijo Aviselle. Esto es lo que quiero hacer, y seguiré trabajando por ello hasta que no me queden más recursos.





























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