Una vacacionista de Connecticut murió el miércoles por la tarde a consecuencia de la caída al romperse su arnés de seguridad mientras ella y su esposo volaban en parapente junto a Pompano Beach.
Kathleen Miskell, de 28 años, cayó al agua desde una altura de entre 150 y 200 pies el equivalente de 15 a 20 pisos dijo la portavoz del Cuerpo de Bomberos de Pompano Beach Sandra King. Stephen Miskell, quien volaba junto a su esposa en un arnés compartido, fue conducido sin problemas al barco.
Una vez que Stephen estuvo a salvo, el capitán del barco navegó en busca de Kathleen, quien flotaba boca abajo en el agua, dijo King. La subieron al barco y le dieron CPR durante los siete u ocho minutos que les tomó llegar a la orilla, donde esperaban los paramédicos.
Miskell fue llevada a Broward Health North, donde la declararon muerta, según Carli Segelson, vocera de la Comisión de Conservación de la Flora y la Fauna, la cual está investigando el accidente.
Cuando se cae de semejante altura es casi como caer sobre una superficie sólida, dijo King.
La pareja estaba en una excursión dirigía por Wave Blast Water Sports, que opera desde el Sands Hotel.
El barco de parapente, blanco y negro, de 28 pies de eslora, estaba siendo sacado del agua en Alsdorf Park, Pompano Beach, el miércoles por la noche.
Un miembro de la tripulación, que no quiso dar su nombre, salió pero no quiso responder preguntas.
¿Cómo creen que me siento?, dijo.
No se pudo contactar a Zachary Chandler, propietario de Wave Blast, para que comentara al respecto. Una persona que respondió un número de teléfono listado en su nombre dijo que Chandler no iba a hablar sobre lo sucedido y colgó.
Los Miskell eran los únicos pasajeros en la excursión del miércoles.
Aunque King, del departamento de bomberos, dijo que la rotura del arnés había causado el accidente, el presidente del Consejo de Seguridad de Parapentistas, Mark McCulloh, dijo que le resultaba difícil aceptar eso.
En mis 40 años de experiencia, nunca he oído hablar de una persona que se caiga de un arnés en tándem, dijo McCulloh, quien ha servido como perito en varios casos de accidentes de parapentes.
McCulloh dijo que, en un vuelo en tándem, es difícil creer que se rompiera sólo la mitad del arnés. Pudo haber otros problemas que llevaron al accidente, tales como que el arnés fuera demasiado grande para Miskell, o que se rompiera una hebilla.
El accidente del miércoles no es el primero en que alguien se mató mientras volaba en parapente en Pompano Beach.
En agosto del 2007, Amber White, de 15 años, murió cuando una ráfaga repentina quebró la cuerda y lanzó a Amber y a su hermana contra un edificio cercano. El operador del barco fue criticado por ignorar la inminencia de la tormenta.
Entre 1992 y el 2001, hubo 59 accidentes de parapente a nivel nacional, que resultaron en 64 personas lesionadas y tres muertas, según un estudio de la Guardia Costera de Estados Unidos.
En estos momentos, no hay regulaciones estatales o federales que se apliquen específicamente a los parapentes. Los barcos son regulados por las mismas reglas de licenciamiento que se aplican a todos los navíos comerciales. La Asociación Profesional de Operadores de Parapentes tiene además sus propias recomendaciones de seguridad, tales como inspeccionar las cuerdas a diario para detectar daños y exigir a los pasajeros que tengan por lo menos 6 años de edad.
Tras la muerte de Amber White, la senadora estatal Gwen Margolis preparó un proyecto de ley para exigir a los operadores de parapentes que se mantuvieran a más de 2,000 pies de la orilla, que cumplieran con un mínimo de seguro de responsabilidad y que no entraran al agua si el viento es de más de 20 nudos. Pero ese proyecto de ley, y otro similar presentado en el 2011, no se aprobaron.





























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