Nueva York -- Veintiséis grandes compañías estadounidenses pagaron más a sus presidentes ejecutivos el año pasado que lo que pagaron en impuestos al gobierno federal, según un estudio dado a conocer el jueves por un grupo de estudio de tendencia conservadora.
El estudio, hecho por el Instituto de Estudios de Política, dijo que las compañías, entre las que se encuentran AT&T, Boeing y Citigroup, pagaron a sus presidentes ejecutivos un promedio de $20.4 millones el año pasado al mismo tiempo que pagaron poco o ningún impuesto a sus grandes ganancias, según documentos regulatorios.
Como promedio, las 26 compañías generaron ingresos netos de más de $1,000 millones en Estados Unidos, de acuerdo con el estudio.
El estudio criticó duramente las reglas de impuestos que permiten deducciones ilimitadas para el pago “basado en su rendimiento” a los presidentes ejecutivos, como muchas opciones de valores. Dijo que las cinco de las 26 compañías que pagaron más por rendimiento tomaron $232 millones de estas deducciones el año pasado.
Entre los “capos” criticados estuvo el presidente ejecutivo de Boeing, James McNerney Jr. El estudio refleja que él recibió como pago el año pasado $18.4 millones mientras que su compañía recibió una devolución de impuestos de $605 millones.
El estudio criticó además a Citigroup por pagar a su presidente ejecutivo Vikram Pandit $14.9 millones mientras que el banco recibió $144 millones netos en beneficios fiscales.
Dieciocho de las 26 compañías recibieron dinero de vuelta o créditos a aplicar a sus impuestos futuros, según el informe.
El estudio, un ataque de 45 páginas al cogido fiscal corporativo, dijo que deducciones y créditos están permitiendo a las compañías pagar jugosos bonos a sus ejecutivos para poder recortar su factura de impuestos, mientras Washington recibe menos dinero en un momento en que los déficits llegan a los billones.
“El código fiscal de nuestra nación se ha convertido en un poderoso facilitador de sueldos inflados para ejecutivos”, afirmó el estudio.
Para calcular los impuestos, el estudio usó los cálculos hechos por las propias compañías según las reglas de contabilidad. Los reguladores exigen a las compañías que estimen cuál será su factura de impuestos y divulgarla en documentos públicos para sus inversionistas.
Los informes de impuestos que las compañías hacen al gobierno, generalmente en septiembre, son privados y pueden diferir de ese cálculo.
Otro problema es que el estudio no cuenta los impuestos que la compañía planea pagar pero ha diferido para años futuros. Los autores alegan que los impuestos diferidos se pueden posponer definitivamente.
Charles Bickers, vocero de Boeing, dijo que la factura de impuestos federales de la compañía, incluyendo los impuestos diferidos, fue de $1,300 millones el año pasado y no un crédito neto, como concluyó el grupo de estudio.
Boeing sí bajó sus impuestos, en parte usando el popular crédito fiscal R&D que anima a las compañías a gastar más en investigaciones y desarrollo. Bickers dijo que eso ayudó a la compañía a contratar a 11,000 personas en EEUU el año pasado.




























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