Lo que más le gustaba hacer a Marquan Tyson era salir a pasear por las calles en su cuatrimoto (ATV).
Tyson, de 24 años, graduado de Northwestern High, salía frecuentemente en su cuatrimoto con sus amigos, y el miércoles él y Lázaro Díaz salieron a pasear en Brownsville.
El paseo tuvo un final trágico.
Ellos iban en dirección norte por NW 31 Avenue a las 7:30 p.m. cuando se llevaron dos señales de pare y chocaron contra un Toyota Camry que iba en dirección oeste por 52 Street, dijo la policía de Miami-Dade.
Tyson murió inmediatamente después del choque, y Díaz, quien iba en el asiento trasero del vehículo, fue llevado al Centro Trauma Ryder Trauma del Jackson Memorial Hospital donde murió poco después.
Un pasajero del Camry fue también llevado al Jackson y estaba en condición estable el jueves.
El vocero de la policía de Miami-Dade Roy Rutland dijo que es ilegal conducir cuatrimotos por las calles de la ciudad, pero dijo que los agentes están “viéndolas cada vez más” por la carretera.
Tyson siguió esta moda, dijo su mejor amigo de la secundaria, Daniel Taylor. “El la manejaba todo el tiempo”, dijo Taylor. “Es lo que hacen muchos muchachos negros”.
Taylor y Tyson estaban juntos en la sección de percusión de la banda de música en Northwestern, de donde Tyson se graduó en el 2006. Taylor describió a su amigo como “el alocado”, que “nunca seguía las reglas” pero siempre hacía reír a sus compañeros de clase con sus payasadas.
A pesar de su naturaleza revoltosa y bonachona, Tyson mostró una dedicación y una curiosidad poco comunes por la música, dijo Roger Umana, quien era el director de la banda de música de Northwestern cuando Tyson estaba en primer año.
“El era uno de esos muchachos que representan lo que la música y el arte se proponen hacer. Eso lo mantuvo alejado de la calle, le enseñó disciplina, lo ayudó a crecer. El tenía un potencial muy grande, y duele saber que ha muerto”, dijo Umana. “Yo los veo como mis hijos, y siempre duele tener que enterrar a uno de tus hijos”.
Díaz, a quien también le gustaba la música y armar sistemas de sonido, era el mayor de tres hermanos y vivía en Opa-locka. Su madre, Sandra Acevedo, dijo al Canal 7 que él era “un muchacho muy activo, siempre en la calle con sus amigos”.
La familia ha decidido donar sus órganos, para que al menos una parte de él siga viviendo y dé nueva vida a otros.




























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