Veamos: ¿dónde pueden encontrar los maestros algunas de las mejores gangas para el nuevo curso?
Un buen lugar es un almacén de Medley sin aire acondicionado, entre tráileres y una empresa de plomería.
Las estanterías están llenas de artículos donados por negocios locales. Ahí están los productos esenciales: plumas, papel, carpetas. Y los artículos sorprendentemente educacionales: cabezas de muñecas y latas de basura.
El precio siempre es el mejor: gratis.
El almacén del Centro Ocean Bank de Materiales Educacionales es llevado por The Education Fund, una agencia local sin ánimo de lucro.
Es como Marshalls. Nunca sabes lo que te vas a encontrar, dijo Zeny Ulloa, quien da clases de primer grado en Kendall Lakes Elementary. Ella fue al centro esta semana en busca de chucherías para su cofre del tesoro de premios para sus estudiantes. Encontró un barco de juguete y bolsos de mano. Dijo que ella recibe una cantidad de dinero fija de la escuela unos $175 un mes después de empezado el curso. Ella invierte generalmente entre $300 y $500 de su propio dinero para comprar cosas como pintura para su salón de clases. Hay que hacer que tu aula sea acogedora, un ambiente excelente para aprender, dijo.
A nivel nacional, se espera que los compradores para la escuela y la universidad gasten $83,300 millones este año, según la Federación Nacional de Minoristas.
Los maestros, siempre cortos de fondos, están siempre dispuestos a recoger suministros gratis, incluso los inesperados.
Eso te ayuda a mantener tu creatividad. Tantas veces queremos hacer mucho en el salón de clase y el presupuesto nos limita, dijo Ulloa.
De modo que tarjetas para perfumes (sin el aroma) se convierten en tarjetas ilustrativas. Sartas de cuentas forman la base de un experimento de aceleración. Alfombrillas para el ratón se convierten en accesorios para practicar percusión en la clase de música. Y el papel de memorándum puede ser perfecto para dibujar, si se oculta con una pegatina el logotipo de la compañía probablemente desaparecida.
Reginald Verne, maestro de Biología de John A. Ferguson Senior High, acumuló grandes rollos de cordel. El los usará para crear una cadena alimenticia, enlazando a los estudiantes de un extremo a otro del salón de clase. Uno se come al otro, y el cordel está en proceso de ser comido, de modo que ellos tengan una representación visual y una idea de lo que es una cadena alimenticia, dijo Verne. Todo el salón es una red. Cuando un estudiante toca el cordel, todo el ecosistema tiembla. Esa es la idea.
De cierta manera, el almacén educativo es una lección de economía y presupuesto.
Los maestros pueden venir dos veces al año, más si sirven de voluntarios en el centro. En cada visita tienen 100 puntos para gastar. Los puntos no se basan en el precio de venta, sino en la disponibilidad y la disponibilidad de un artículo.
El papel para fotocopias, siempre codiciado, está limitado a dos resmas por personas y puede costar 5-10 puntos la resma. Sillas con rueditas valen 20 puntos y desaparecen enseguida. Los libros de texto de historia estadounidense son baratos: 1 punto, sin límites.
Es un sistema de racionamiento, dijo Gerry Scally, quien tiene un título en Economía y trabajó anteriormente en importaciones y exportaciones. Administrar el almacén educativo en el 6890 SW 76 St. es bastante parecido, sólo que las cifras son más pequeñas. El recibe donaciones, hace el inventario y maneja los precios.
Desde que abriera el centro 20 años atrás, más de 18,000 maestros lo han visitado. El valor de los artículos entregados: $6.4 millones. dijo la presidenta del Education Fund, Linda Lecht.
Ella dijo que al principio de la crisis económica era más fácil recibir donaciones porque las compañías estaban recortando empleados y suministros.
Ahora las compañías se han reducido tanto que no están saliendo de sus suministros ni mantienen un inventario grande. Estamos recibiendo mucho menos materiales que antes, dijo.
Las compañías que donan pueden recibir un crédito fiscal de hasta 200 por ciento.






























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