Está entre los secretos peor guardados en los centros universitarios. Según se acerca el período de exámenes finales, cada vez más estudiantes recurren a Adderall y a otras drogas para estudiar y para aumentar la concentración.
Por lo general, son otros estudiantes a quienes sí les han recetado los medicamentos los que los llevan al campus.
Estas medicinas son seguras para aquellos jóvenes que están bajo tratamiento por Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, dice el Dr. Eugene R. Hershorin, profesor de pediatría clínica en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami y médico en el Hospital de Niños Holtz.
¿Y qué para aquellos que no lo están?
Si la persona tiene enfermedades cardiacas subyacentes, estos medicamentos pueden ser muy peligrosos, dice Hershorin. Pueden también empeorar la depresión y la ansiedad y provocar otras condiciones como el insomnio.
El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH, es un trastorno de desarrollo que afecta la habilidad de un individuo para estar quieto y concentrarse. Los síntomas incluyen hiperactividad e impulsividad.
Según un estudio publicado a principios de este año por la Academia de Pediatras, 14 por ciento de los niños, o cerca de 10.4 millones, padecen del mismo. Los varones tienen tres veces más probabilidad de ser diagnosticados con esta condición que las niñas.
Ese número representa un aumento dramático sobre los 6.2 millones de niños que padecían el trastorno en el 2000.
Los expertos dicen que el aumento sucede porque los pediatras están mejor adiestrados en salud mental y temas de desarrollo y además es un problema que está cada vez más aceptado socialmente. De manera que el número de niños tratados con medicación también es mayor.
Había un grupo de pacientes que tenían señales y síntomas claramente reconocibles que podían ser verificados por médicos de familia y psiquiatras, y que garantizaba el uso apropiado del medicamento, que es un estimulante, dice el Dr. John Eustace, director médico del Centro de Tratamiento de Adicción del Hospital South Miami.
En el 2007, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) estimaron que 2.7 millones recibían medicación para el tratamiento de TDAH.
Desde 1930 comenzaron a utilizarse los estimulantes para tratamiento. Hay dos tipos: las anfetaminas, como Adderall y Vyvanse, y los metilfenidatos como Concerta y Ritalin. Los mismos actúan aumentando los niveles de químicos como dopamina y norepinefrina en el cerebro. A su vez estos estimulan la atención.
La comunidad médica dice que los medicamentos son, por lo general, seguros y ayudan a los pacientes. El problema surge cuando estas medicinas son utilizadas por personas que no padecen TDAH. Y esto es precisamente lo que está ocurriendo en los campus universitarios.
Algunos estudiantes consideran a Adderall como una droga recreativa. Algunos la muelen e inhalan como la cocaína.
Adderall es una anfetamina, por lo tanto puede ser utilizada como una droga recreativa, dice Eustace. Te mantiene despierto por más tiempo. Bailas más rápido. Bebes más.






























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