La diabetes tipo 2 era rara en niños hace 20 años. Hoy en día es una epidemia y la causa de problemas serios de salud en los niños.
Cerca de Pascua de Resurección hace dos años, a Moisés y Chelsea Sánchez se les permitió escoger todos los dulces que quisieran en una tienda de dólar: conejitos de chocolate, pequeños huevos de chocolate rellenos de vainilla y malvaviscos Peeps.
Nos los comimos todos en una semana, dice Moisés.
Hasta entonces, las actividades después de la escuela se limitaban a ver televisión, trabajar en la computadora y video juegos. A Moisés le gusta la comida china y Chelsea disfruta de la pizza de pepperoni.
El estilo de vida sedentario y los hábitos de comer poco saludables fue la causa del sobrepeso de Moisés y Chelsea. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, entre el 2005 y 2006, cerca de un 15 por ciento de los niños entre los 6 y 11 años y 18 por ciento de aquellos entre 12 y 17 años, estaban sobrepeso en Estados Unidos. El número de niños obesos era igual de alto. Entre 2007 y 2008, cerca del 17 por ciento de los niños entre los 2 y 19 años en los Estados Unidos estaba obeso, según la Encuesta publicada en el 2010.
Se considera que un niño esta sobrepeso cuando el índice de masa corpórea está en o por encima de 85 grados del porcentaje normal y por debajo de 95. De acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), un niño es considerado obeso cuando el índice de masa corpórea es igual o mayor a 95 grados. Estos porcentajes son específicos por edad y género.
Moisés, de 14 años, llegó a pesar 170 libras. Chelsea, quien ahora tiene 12 años, pesaba 140 libras. Ambos medían 5 pies con 3 pulgadas.
La mayor parte del tiempo prefería usar ropa ancha para que no se notara mi estómago. Me sentía avergonzada por mi peso, dice Chelsea.
El verano pasado las cosas cambiaron. Los hermanos se matricularon en un campamento de verano en el que los instructores enfatizaban hacer ejercicio, comer de forma nutritiva y aprender a llevar un estilo de vida saludable. En el campamento Fit-to-Play, del Departamento de Parques, Espacios Abiertos y de Recreación del Condado de Miami-Dade, Moisés perdió 40 libras y Chelsea perdió 35.
Han surgido programas similares a través del sur de Florida para revertir la ola de aumento de sobrepeso y obesidad en niños. En el programa Crunchtime de la Escuela de Medicina Miller en la Universidad de Miami, los niños toman una clase individual de acondicionamiento físico y aprenden sobre nutrición. En el Condado de Broward, un grupo de 25 niños y adolescentes trabajan dos veces por semana fortaleciendo su resistencia en la clase Power ABS en el Centro Comunitario Judío David Posnack. En el Centro de Acondicionamiento Físico del Hospital Regional Memorial en Hollywood, los niños toman una clase de ejercicio y, junto a sus padres, aprenden sobre alimentación nutritiva.
Necesitamos tomar cartas en el asunto cuando los niños comienzan a ganar peso, dice el Dr. Will Charlton, endocrinólogo pediátrico en el Hospital de Niños Joe DiMaggio, parte del Sistema de Cuidado de Salud Memorial. Si podemos acceder a estos niños más temprano y hacer cambios, entonces podremos revertir esta tendencia.






























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