Noches de verano. Sin tareas escolares. Televisión tarde en la noche y películas a media noche. Sin horario fijo para acostarse.
Ese horario libre y fácil estará cambiando pronto, según se acerca el tiempo de regreso a la escuela.
Las familias deben comenzar a ajustar las rutinas de los horarios de acostarse, de forma que los relojes internos de los niños vuelvan a regularse para la rutina escolar.
Los médicos del Hospital Baptist, del Hospital de Niños de Miami, de Joe DiMaggio Memorial y de la Universidad de Miami, están de acuerdo: el dormir bien es clave para la salud y el éxito académico de los estudiantes.
El sueño es realmente fundamental para el aprendizaje y la memoria. El sueño es fundamental para el crecimiento, dice el Dr. Marcel Deray, director del centro de desórdenes del sueño en el Hospital de Niños de Miami.
El cuerpo produce hormonas de crecimiento durante el sueño. Las investigaciones demuestran que las personas que no descansan suficiente son más propensas a estar sobrepeso y no pueden combatir muy bien las infecciones. Hay también una correlación entre la apnea del sueño, que puede perturbar el sueño, y la hiperactividad, dice Deray.
Y siendo el sueño tan importante, ¿cómo pueden los padres, en especial los de adolescentes, hacer que sus hijos se levanten temprano para la escuela?
Comience pronto a ajustar los horarios, una o dos semanas antes del primer día de clases, dicen los médicos.
Para los niños más jóvenes en edad escolar, los médicos sugieren que los padres sean firmes con el horario de ir a la cama, mantengan un horario regular para ir a la cama y limiten la actividad de televisión y la computadora.
Dormir es como comer, comenta. Usted no puede esperar a que estén cansados para establecer su tiempo de ir a la cama, como no puede esperar que les de hambre para alimentarlos.
Algunos médicos, como el Dr. Juan Martínez del Hospital Joe DiMaggio, recomiendan, además, que los niños duerman en sus habitaciones y no con sus padres, de forma que todo el mundo descanse. Es verdaderamente importante dormir lo suficiente y tener suficiente calidad de sueño, dice.
Para los adolescentes, como tantas cosas en la vida, es más complicado.
Fisiológicamente, necesitan una gran cantidad de sueño, 9 y hasta 10 horas, debido a su crecimiento y cambio de hormonas, dice el Dr. Kunjana Mavunda, neumólogo pediátrico en Baptist Health. Ellos tienen, de forma natural, un reloj interno o ritmo circadiano diferente, que retrasa su hora natural de irse a la cama y los hace más noctámbulos y más inclinados a dormir más. Ese reloj biológico choca con la campana temprana de la escuela. Las escuelas superiores comienzan a las 7:30 am.
Mavunda, que realiza estudios con niños en el centro del sueño del hospital, se preocupa más por los adolescentes cuando se trata de dormir. Muvanda dice que durante la semana, muchos adolescentes se privan del sueño y tratan de recuperarlo durante el fin de semana. No son sorprendentes los problemas de concentración en clase, problemas de comportamiento, episodios de coraje y actuaciones hiperactivas. Esto es un problema social que no ha sido atendido, nos dice.






























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