Araceli Cortés ya había tomado una decisión antes de enterarse de un nuevo programa federal que aplaza su deportación de Estados Unidos: planeaba regresar a su natal México para perseguir su sueño de estudiar medicina.
Cortés, quien fue ingresada ilegalmente a Estados Unidos cuando era una niña, terminó sus estudios de secundaria y asistió a una universidad en California. Renunció a su trabajo, compró un boleto de avión a México y reservó un cupo para presentar un examen de ingreso a la carrera de Medicina.
Entonces, una semana antes de su partida, el presidente Barack Obama anunció que jóvenes inmigrantes sin autorización legal para residir en el país, como ella, tendrían la oportunidad de permanecer en Estados Unidos y obtener una visa de trabajo. Cortés canceló su boleto y decidió quedarse.
Esta semana, ella y otros miles de inmigrantes comenzaron el proceso de solicitud, pero ella y muchos otros inmigrantes que estudian podrían enfrentar algunos difíciles obstáculos.
“No me están dando mucho”, dijo Cortés, de 20 años. “Es sólo un permiso de dos años”.
En Arizona, la gobernadora dijo que los jóvenes amparados bajo el nuevo plan no podrán tener licencia de conducir.
Para los estudiantes que son inmigrantes sin permiso legal y se han graduado de la universidad, la nueva política significa que tendrán la oportunidad de trabajar en su campo de estudio, algo que sólo podían hacer como contratistas independientes o practicantes sin sueldo antes.
Para los inmigrantes más jóvenes como Cortés –se calcula que hasta 65,000 se gradúan de la escuela secundaria cada año– se eliminarán algunos obstáculos para obtener un título universitario. El principal problema, sin embargo, seguirá siendo el costo.
Los préstamos federales y becas, la mayor fuente de ayuda para los estudiantes universitarios, requieren que los estudiantes tengan un permiso de residencia o la ciudadanía estadounidense.
“Va a seguir siendo un reto para estos estudiantes cursar estudios superiores”, dijo Deborah Santiago, cofundadora y vicepresidente de política e investigación de Excelencia en Educación. “No creo que los números sean altos”.
De momento, el presidente de la cámara baja de la Legislatura de Nueva York, Sheldon Silver, presentó el viernes un proyecto de ley que busca apoyar con ayuda financiera gubernamental los estudios universitarios de decenas de aquellos jóvenes inmigrantes que carecen de permiso para estar en Estados Unidos.
La iniciativa del influyente legislador republicano fue presentada luego de la medida puesta en vigencia esta semana por el presidente Obama para diferir la deportación de jóvenes inmigrantes irregulares.
De convertirse en ley en Nueva York, el proyecto de Silver podría tener una gran influencia en la contienda por la presidencia de Estados Unidos. El estado alberga a una numerosa comunidad en ascenso de inmigrantes legales e irregulares y tiene una de las mayores concentraciones de universidades públicas y privadas.
Quienes eran unos niños cuando fueron ingresados sin permiso en Estados Unidos tienen garantizado el derecho a la educación primaria y secundaria, gracias a una decisión de la Corte Suprema en 1982.






























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