Los comisionados titulares de Miami-Dade que derrotaron a los candidatos respaldados por Norman Braman en las elecciones de la semana pasada tienen poderosos amigos propios que luchan contra el rico concesionario de autos en Miami.
Mientras Braman transmitió anuncios con ataques contra los comisionados Bruno Barreiro, Audrey Edmonson, Barbara Jordan y Dennis Moss, un grupo de comités políticos hizo campaña contra Braman respaldado en parte por sindicatos, los Dolphins de Miami y los Marlins de Miami.
Braman, quien instrumentó la destitución del año pasado del alcalde Carlos Alvarez, se centró en los cuatro comisionados que buscaban la reelección y votaron por el nuevo estadio de béisbol de $634 millones de los Marlins en la Pequeña Habana. Braman generalmente se opone a usar el dinero público para instalaciones deportivas; los Dolphins tienen su ojo puesto en un techo para el Estadio Sun Life en Miami Gardens.
El esfuerzo anti-Braman no se limitó a los anuncios. Un grupo sindical financiado en parte por los Dolphins y los Marlins escenificó dos protestas en las concesionarias de autos de Braman y una cerca de su casa en Indian Creek, y trató de relacionarlo con una investigación actual de fraude con boletas ausentes, aunque no hay pruebas para respaldar eso.
La parte más visible de la campaña: un anuncio de televisión que presentaba a Braman como un titiritero moviendo las cuerdas de los candidatos que apoyaba: Luis García, Alison Austin, Shirley Gibson y Alice Pena. García logró estrechamente una segunda vuelta contra Barreiro; Austin no pudo lograrla contra Edmonson; y Gibson y Pena perdieron ante Jordan y Moss, respectivamente.
Norman Braman debería avergonzarse por tratar de secuestrar la democracia, al tratar de comprar las elecciones, para colocar a sus amigotes en el cargo, tratando de intimidar a la comisión, decía el anuncio.
El anuncio fue pagado por Ciudadanos de Miami Dade para una Verdadera Reforma, un comité cuyos mayores donantes, de acuerdo a informes sobre las finanzas de campaña, fueron los Marlins, el dueño de los Marlins Jeffrey Loria, los Dolphins y un comité por separado en Tallahassee, respaldado por los Dolphins y llamado Crecimiento de Empleos para el Sur de la Florida.
El financiamiento del comité en Tallahassee $99,000 en unos 11 días vino de tres contribuciones de los Dolphins, una corporación registrada a nombre de Stephen Ross, dueño de los Dolphins; y una corporación relacionada con Ross y su asociado empresarial, el promotor inmobiliario Jorge Pérez. El comité está registrado a nombre de Matt Allen, el vicepresidente ejecutivo y jefe de operaciones de la compañía de Pérez, The Related Group.
No es la primera vez que ambos equipos deportivos o sus dirigentes han contribuido a campañas. Los Marlins, por ejemplo, dieron dinero al comité que defendía a Alvarez contra el intento de destitución encabezado por Braman.
Los equipos, sus dueños, el comité de Tallahassee y la corporación registrada a nombre de Ross contribuyeron con $149,500 a Ciudadanos de Miami Dade para una Verdadera Reforma y a otras dos organizaciones de comunicaciones electorales (ECO) con nombres de grupos que hacen buenas obras: Elección de Respeto a los Votantes y Gobierno para el Pueblo.






























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