Recibí de regalo la novela Creation (1981) o Creación, de Gore Vidal, en 1983, precisamente por este mes de agosto, de un amigo ido desde hace tiempo, pero que siempre extrañamos los que intimamos con él, el escritor Néstor Díaz de Villegas y yo.
El amigo era Alex Loret de Mola, un poeta que nunca publicó su obra. El sabía que me regocijaría con su dedicatoria y con la lectura del libro, que trata de una visión comparativa de las grandes culturas y cultos que las fundamentaron durante los siglos anteriores a Cristo.
Hablábamos mucho de filosofía y de religión nosotros tres por aquel tiempo, cuando vivíamos en la añorada bohemia de Coconut Grove. Y Creation versa sobre la búsqueda capital del ser humano: la creación, a través de esas dos vías, la fe y la razón.
Vidal era un crítico implacable de las costumbres, la política y la religión contemporáneas; pero se valía de la historia para inducir a un pensamiento fructífero en sus lectores sobre su propia actualidad. Creation es una novela que se vale de la trama ficticia para contar de manera deleitosa la historia que le sirve de trasfondo.
Comienza en el período de los “aqueménidas”, en el siglo V a.C, con el rey persa Darío I, haciendo alusión a Ciro su antecesor, y continuando con Jerjes o Xerxes I, el hijo y heredero de Darío I, y Atajerjes I, su nieto, hasta finalizar con la era de Pericles. Durante ese período de casi un siglo, los acontecimientos en Grecia, Persia, India y China que él llamó Catay, son extraordinarios.
Debido a que es una novela, Vidal pudo darse el lujo de poner a convivir a algunos personajes históricos que no fueron contemporáneos: Zoroastro, Buda, Sócrates, Mahavira, Lao-Tsé y Confucio. Pero ésas son las licencias que tienen los novelistas, para poder cubrir de modo parabólico una gran época.
La historia de la antigua Grecia está muy bien documentada desde hace siglos. Al principio se llamaba Hélade, y fue después un grupo de ciudades estados, o polis, entre los que se destacaban Atenas y Esparta. No se puede estudiar filosofía sin ir a esa etapa antigua de Grecia ni tampoco se puede conocer la mitología que informa toda la cultura occidental sin estudiar la literatura y tradiciones griegas.
Pero los griegos tuvieron una relación muy estrecha y adversaria a la vez con medas y persas que aspiraban a dominar todo los territorios aledaños. Vidal se basa en los libros del historiador Heródoto de Halicarnaso (484- 425 a.C) como fuente, aunque obviamente quiso modificar la visión del griego tamizándola con su propio punto de vista.
El narrador -que representa a Vidal- es nada menos que un supuesto nieto del profeta Zoroastro, o Zaratustra, llamado “Ciro Spitama”, hijo de una “bruja” griega, casada con un persa, quien le cuenta las historias de su vida a un sobrino nieto por parte de madre. Este es el filósofo Demócrito, el primer ateo y el primer materialista de la historia, que desarrolló la idea de los átomos como base de la creación a través del razonamiento y la lógica y no de la experimentación, porque los antiguos griegos dudaban de los sentidos. En los diálogos de la novela Demócrito habla sobre Pitágoras con Anaxágoras, que fue su maestro.
Corrección: En la columna del domingo pasado debió decir: William F. Buckley, Jr. tuvo una confrontación por televisión con Gore Vidal, durante la Convención Democrática en Chicago, en 1968, en la que casi se van a los golpes.


























Mi Yahoo