Opinión

ARMANDO GONZALEZ: Campaña, mentiras e indecencia

 
 

Paul Ryan, representante por Wisconsin y aspirante republicano a la vicepresidencia, llega a un acto de campaña en la escuela secundaria Deep Run, en Glen Allen, Virginia, el viernes pasado.
Paul Ryan, representante por Wisconsin y aspirante republicano a la vicepresidencia, llega a un acto de campaña en la escuela secundaria Deep Run, en Glen Allen, Virginia, el viernes pasado.
Mark Wilson / Getty Images

A medida que avanza la campaña presidencial y, tanto la prensa como el electorado concentran su atención en ella, las decisiones de los candidatos son sometidas a intenso escrutinio. Esto es particularmente cierto en el caso del candidato republicano. Obama está libre de eso mientras la prensa nacional mantenga su ideología en la izquierda y reporte lo que pasa con una lamentable miopía moral.

Mitt Romney hizo su primera gran decisión cuando seleccionó al congresista Paul Ryan de Wisconsin, como su compañero de boleta. Ryan era un nombre en una lista que incluía, entre otros, a Marco Rubio, Chris Christie, Tim Pawlenty, Rob Portman y Condolezza Rice. Cada vez que uno de estos nombres salía publicado como posible seleccionado, el Partido Demócrata respondía con vitriolo. Esto no nos debe sorprender. Cuando los dirigentes de la campaña presidencial demócrata planean su estrategia, se les hace alarmante el tener que basarla en los tres años y medio de Obama como presidente, un desastre nacional que no tiene defensa creíble. Por lo tanto, tienen que recurrir al recurso más vil del género: la técnica de destrucción personal. Atacar a la persona del contrario, hacerlo despiadadamente, usando mentiras cuando quiera que sean necesarias, y sabiendo que la gran mayoría de la prensa, ideológicamente compatible, va a ser su deshonesto cómplice.

El anuncio de la selección de Paul Ryan ha provocado un ataque de histeria en las filas demócratas y en sus aliados en la prensa. Ryan, según ellos, es un militante de la extrema derecha, un right wing nut. Es por eso importante recordarle a mis lectores que Paul Ryan ha sido electo cada dos años por los últimos 14 años con dos terceras partes del voto popular en el Primer Distrito de Wisconsin que votó por Dukakis en 1988, Bill Clinton en 1992 y 1996, y Barack Obama en 2008. Pero sus histéricos críticos lo ubican en el grupo de los right wing nuts. Quizas debiéramos sugerirles que abran más espacio para todos esos wisconsinites que llevan 14 años reeligiendo a Paul Ryan con dos de cada tres votos. El Almanac of American Politics que publica anualmente el escritor Michael Barone y que se considera la Biblia de la clase política dice de Paul Ryan: “Se le considera un líder intelectual en el ámbito republicano por su influencia sin rival en cuestiones fiscales”.

Ryan es el republicano ideal para la batalla sobre el Medicare que muy pronto comenzará. Los demócratas acusarán a Romney y Ryan de querer liquidar el Medicare, desconectar a los viejos de sus sueros intravenosos y forzarlos a que se deshidraten en el parqueo del hospital. En uno de los anuncios más aborrecibles de esta campaña, los demócratas muestran a un hombre de cierto parecido con Ryan empujando una viejita en silla de ruedas a un precipicio. Esto no es política, no es campaña, es simplemente indecencia.

Romney ha hecho una decisión sólida que nos dice mucho sobre él. Romney pudo haber decidido el llevar a cabo una campaña vaga e imprecisa basada en la idea que en épocas económicas malas, los votantes se inclinarían al otro partido. Con la selección de Ryan, Romney ha asegurado que la campaña será sobre una agenda conservadora de gobierno. Romney pudo haberse hecho de la vista gorda en cuanto a los programas de beneficio social, los entitlements como Social Security, Medicare y Medicaid, y cambiar la conversación cuando los demócratas los sacaran a relucir. Con Ryan en la boleta, esos sensitivos temas estarán en la mesa donde Ryan puede probar que, hoy por hoy, es la mente más preclara en Washington para traer bajo control el problema económico más serio que enfrenta la nación.

Paul Ryan es un conservador en todo el sentido de la palabra. Trae a la batalla sus raíces en los principios de su fe católica. Y este es un año donde parece haber oportunidades entre votantes católicos.

La primera pregunta que un aspirante a vicepresidente debe contestar es si está listo para ser presidente en caso de desastre. Hoy tenemos un desastre económico. La prueba de un estadista es hacerle frente a la realidad y tomar las decisiones correctas por difíciles que sean. Romney ha seleccionado un compañero de boleta con más capacidad que el actual ocupante la Casa Blanca.

AGonzalez03@live.com

Más de Opinión

  •  

La actriz Angelina Jolie reveló el pasado 14 de mayo que se había sometido a una doble mastectomía y a una operación de reconstrucción para reducir el riesgo de padecer de cáncer.

    GINA MONTANER: La decisión de Angelina

    Posiblemente uno de los artículos más leídos la semana pasada fue el que la actriz Angelina Jolie publicó en el New York Times. En la madrugada del 14 de mayo su escrito apareció en la edición digital del periódico y poco después las redes sociales lo divulgaron febrilmente. En la columna Jolie, una de las mujeres más bellas y famosas de Hollywood, relataba que se ha sometido a una mastectomía doble preventiva tras conocer que tiene la mutación del gen BRCA 1, lo que aumentaba en un 87% las posibilidades de que desarrollara cáncer de mama.

  •  

Un niño coloca un papel verde en forma de hoja en el llamado Árbol de la Esperanza, frente a la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, el 16 de mayo, durante la Cumbre Juvenil Mundial sobre Sustentabilidad.

    GUILLERMO DESCALZI: El cambio en Occidente

    La Decadencia de Occidente, de Oswald Spengler, publicada en 1922, la da por terminada con el renacimiento europeo. Esa decadencia, interrumpida y revertida desde mediados del siglo XV, se ha reiniciado. Estamos en la fase final de medio milenio de dominio occidental.

  • PEDRO CORZO: Los escorpiones del chavismo

    Todo parece indicar que el enfrentamiento entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello no se hará esperar porque está demostrado que compartir ideología e intereses no impiden el surgimiento de animosidades y rivalidades que pueden conducir a la ruptura, y esa es la situación que se aprecia entre el Presidente y el parlamentario.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos