Antes de que se hiciera el primer lanzamiento en el nuevo estadio de béisbol de los Marlins, el comisionado Frank Carollo, de la ciudad de Miami, se comprometió a crear un distrito de entretenimiento en los garajes de estacionamiento de la ciudad que flanquean a la instalación deportiva.
Meses más tarde, y semanas después de que pasó el Juego de las Estrellas, los espacios comerciales siguen vacíos.
Funcionarios de la ciudad dicen que hay varios arriendos en trámite, incluyendo uno con una taberna irlandesa de 8,500 pies cuadrados llamada The Tilted Kilt, que se jacta del escaso vestuario de sus camareras.
Sin duda alguna, hay un impulso positivo, dijo Henry Torre, director de instalaciones públicas de la ciudad.
Pero los críticos dicen que el plan es inapropiado para la Pequeña Habana, un vecindario residencial de clase trabajadora.
¿Es realista un plan para entretenimientos de primera categoría aquí? Ahora no, dijo Horacio Stuart Aguirre, un corredor de bienes raíces comerciales y presidente de la Comisión del Río Miami. El vecindario no va a atraer un Ruths Chris Steak House.
Otros alegan que la idea del distrito de entretenimientos se creó únicamente para venderle al público los garajes de estacionamiento, que fueron financiados con una emisión de bonos de $100 millones.
Eso nunca se va a realizar, dijo Yvonne Bayona, una activista de la Pequeña Habana. Sólo querían cerrar el trato de los garajes de estacionamiento y pasarles la cuenta a los contribuyentes.
A pesar de las críticas, Carollo está presionando a favor de la idea. Y culpa al débil mercado de bienes raíces por estancamiento en el proceso de arrendamientos.
Además, esperábamos que los Marlins jugaran mucho mejor y entraran en la postemporada, afirmó.
La agente a cargo del arrendamiento de los garajes, Mindy McIlroy, de la compañía Terranova, se negó a ser entrevistada. Terranova ha llamado el proyecto The Shops at Marlins Park.
Los cuatro garajes de estacionamiento del estadio ganan dinero de varias maneras.
Primero, el equipo de béisbol le paga a Miami alrededor de $10 por cada espacio estacionamiento por cada juego en la ciudad, gran parte de lo cual se destina a amortizar la deuda.
Tres de los garajes también tienen espacio para tiendas.
Arrendar el espacio, razonaron los comisionados, aumentaría los ingresos en las arcas de la ciudad, a la vez que inyectaría vida y dinero en efectivo a la Pequeña Habana. La mayoría de los espacios para tiendas está frente a la calle siete del noroeste.
Carollo, que representa al vecindario, se apropió del proyecto. Su visión era la de un distrito dedicado a bebidas y comidas, por donde los fanáticos pudieran pasear antes y después de los juegos. También pronosticó que los restaurantes atraerían durante la hora de almuerzo a un gentío del cercano Hospital Jackson Memorial y el downtown de Miami.
Parte de la razón por la que presionamos a favor de que el sistema de tranvías fuera (al estadio) es de que en cualquier momento dado, hay 50,000 personas en el distrito de salud y en la corte, dijo Carollo. Esa gente no tiene dónde comer.






























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