El huracán Andrew, de categoría 5, aterrorizó al Sur de la Florida el 24 de agosto de 1992. Esta exposición recuerda aquella saga. Organizada por el Campus Homestead del Miami-Dade College y el Sistema de Galerías de Arte (AGS) presenta las obras del fotógrafo Barry Fellman documentando los efectos del huracán en el aeropuerto Kendall Tamiami.
A Fellman siempre le ha fascinado nuestro paisaje local, incluyendo los edificios de la ciudad y los espacios verdes. Y desde que ocurrió el huracán Andrew ha estado fotografiando la línea costera del sur de la Florida, una zona también perjudicada por la ciclón. En el 2011 montó una exposición en el Miami Science Museum llamada Mangrove Coast, con imágenes poco convencionales de la Bahía de Biscayne. intentó ver los manglares de una forma diferente, utilizando tomas en primer plano y enfocándose en los detalles (como las pequeñas huellas que dejan las babosas en la arena) buscando descubrir cosas novedosas. Encontró maravillas de la naturaleza a las que, según él, se les presta muy poca atención.
Cuenta el artista, nativo de Miami, que cuando Andrew, vivía en el sur de Kendall, cerca de la avenida 137, al norte de Country Walk, un área severamente afectada por la tormenta. Mi casa, como tantas otras, sufrió daños, pero me siento afortunado de no haber experimentado lesiones físicas, expresa el fotógrafo que se pasó el día después del huracán reparando su casa y ayudando a los vecinos.
La tormenta retumbó toda la noche como si un potente tren estuviera pasando por el barrio a toda velocidad. La experiencia fue traumática para él, por eso no quiso tomar fotos de las casas de sus vecinos. Algunos estuvieron encerrados en un baño con tres niños y los colchones sobre sus cabezas para protegerse, mientras el resto de la casa desaparecía. Entonces, decidí fotografiar el aeropuerto, explica Fellman, que actualmente se desempeña como director del Centro de Comunicaciones Visuales en Wynwood.
Aunque muchas calles estaban bloqueadas por los postes eléctricos derribados y los árboles en el suelo, pudo manejar unas cuantas cuadras en dirección al aeropuerto y caminar por el campo de aterrizaje. Le impactó la forma en que los aviones se habían desbaratado como si fueran juguetes. Los edificios se habían convertido en masas torcidas de metal. Le costó trabajo aceptar que los hangares y los talleres de mantenimiento estaban destruidos totalmente.
Fellman, a quien le interesó la fotografía desde los ocho años y tomó clases más adelante en el Rhode Island School of Design y en Brown University, decidió regresar al aeropuerto al día siguiente con su cámara film. Los colores brillantes y la blanca superficie de los aviones resplandeciendo al sol se convirtieron para el fotógrafo, ganador de un premio Silver Knight, en la piel de un nuevo tipo de objeto de metal. La escena era tan surrealista que necesitó encontrar un nuevo punto de vista para explicársela. Pensé que estaba viendo una película y decidí suspender mi incredulidad como lo haría en un teatro. Intenté darle la vuelta a mi perspectiva e imaginé que podía organizar esa complejidad.
Estas fotografías intentan descifrar el laberinto del metal entrelazado, para descubrir los nuevos diseños impuestos por la naturaleza. Ellas muestran su esfuerzo por encontrarle sentido al desorden y hallar alguna belleza dentro del caos.
Ahora que tiene el valor de mirar nuevamente estas poderosas imágenes, después de haberlas descartado durante 20 años, reconoce que son el resultado de haber sido retado por la vida a ver de una forma nueva. No podía ver desde un mismo ángulo eternamente. Espero que estas fotos sirvan para recordarnos la importancia que tiene aprender a percibir las cosas de otra manera, cambiando el punto de referencia que siempre se ha tenido.
After the Storm (Después de la tormenta), exhibición fotográfica de Barry Fellman. Campus Homestead del MDC, Biblioteca, 500 College Terrace. Hasta el 14 de septiembre. www.mdc.edu/ags, (305) 237-7700.






























Mi Yahoo