Apenas horas después de que la historia del sueño de Aviselle Díaz, de 15 años, de asistir a una prestigiosa escuela en Jordania se hizo pública, los correos electrónicos empezaron a llegar.
“Ella parece ser una joven apasionada y fascinante que es un verdadero ejemplo de lo que representa ser ciudadano del mundo”, escribió Ivonne Labrada-Leichtling.
Todos se conmovieron ante la determinación de Aviselle de convertirse en coordinadora para el mantenimiento de la paz entre Estados Unidos y el mundo árabe, y su manera poco convencional de conseguir fondos que la ayudaran a pagar la matrícula: poner su sueño en 100 botellas y lanzarlas en las vías fluviales del sur de la Florida.
Aunque ninguna de las personas que encontraron una de las botellas decoradas de mosaico pudo donar dinero, una persona contactó a The Miami Herald en relación con el sueño de Aviselle. Y cuando la historia de Aviselle se publicó después, las donaciones empezaron a llegar de todo el mundo.
“Muchas personas se conmovieron profundamente ante su historia”, dijo el doctor John Austin, el director de King’s Academy (la Academia del Rey) en Jordania, quien aceptó a Aviselle para su altamente competitivo programa de inmersión cultural,.
El sueño embotellado de Aviselle se está convirtiendo en realidad.
Las clases en King’s Academy empiezan el 1 de septiembre, y Aviselle llega a Jordania en cuestión de semanas. Todo esto es abrumador para ella y su familia, quienes no estaban preparados para el súbito cambio, pero ellos reconocen que esta es una oportunidad que sólo se presenta una vez en la vida.
“Estoy nerviosa porque es una experiencia nueva”, dijo Aviselle. “Pero he conseguido llegar hasta este punto y estoy dispuesta a aceptar el reto”,
Aviselle, estudiante sobresaliente de la International Relations Preparatory Academy (Academia Preparatoria de Relaciones Internacionales) en Coral Gables, quiere ser diplomática cuando crezca. “Yo veo el impacto que el Medio Oriente tiene en nuestra sociedad”, dijo Aviselle anteriormente. “Pero también quiero ayudar a la gente allí, especialmente promoviendo la educación entre las mujeres”.
La matrícula en King’s Academy cuesta $39,200 por año. La escuela le ofreció becas y ayuda financiera, pero a la familia Díaz todavía le faltaban unos $12,400.
Ella pasó alrededor de seis meses pidiendo a negocios locales que la auspiciaran, pero no recaudó ninguna contribución.
Fue entonces que se le ocurrió la idea de decorar 100 botellas que llevarían su mensaje a los extraños. El 15 de junio, el día que Aviselle cumplió los 15 años, Avilio Díaz lanzó las botellas de su hija desde los puentes, muelles y viaductos locales.
“Escribirte, querido lector, es mi último recurso”, rezaba la nota, “y ojalá que tú que has encontrado esta súplica en las olas del océano encuentres en tu corazón la voluntad de ayudarme en cualquier forma que puedas”.
La respuesta a su historia sorprendió a Aviselle y a su padre. “Mi padre está estupefacto”, dijo Aviselle. “Todo ha pasado tan rápido que ha sido difícil mantenerse al paso de los acontecimientos”.
Las ofertas de personas que quieren ayudar siguen llegando, y los fondos son bienvenidos.
King’s Academy acordó crear un fondo general con cualquier dinero que entre a la escuela a nombre de ella como fondo de becas para otros estudiantes que estén en una situación financiera semejante.
Y, aunque ella pronto estará en el otro lado del mundo, Aviselle ya está planeando maneras de retribuir a Miami. Su historia llamó la atención de curadores de TEDxYouth Miami, una oficina independiente de conferenciantes organizados para promover a jóvenes sudfloridanos con ideas para cambiar el mundo. Ella hablará al grupo desde Jordania a través de Skype.
“Siempre hemos querido que ella venga, y estamos contentos de que ella pudo resolver cómo hacerlo”, dijo Austin, el director.






























Mi Yahoo