Largo y voluminoso, los pliegos del nuevo convenio laboral de las Mayores que entró en vigor el pasado mes de julio contienen tantas reglas y directrices que confunden a los mismos equipos hacia los que van dirigidos, pero después de estudiarlos una y otra vez, a un conocido agente no se le pierde el dato principal: los peloteros cubanos son los grandes perdedores del pacto.
Sí, no cabe duda, los peloteros cubanos salen perdiendo en este convenio, expresó el abogado Jaime Torres, quien durante mucho tiempo se ha especializado en la representación de jugadores de la Mayor de las Antillas. A partir de ahora todo se hace un poco más difícil. Las Grandes Ligas lograron su objetivo de poner un freno a esos grandes bonos en los países latinos y para los futuros agentes libres cubanos, especialmente los jóvenes.
Para las historiadores de la pelota cubana, bien vale la pena marcar este año: por primera vez la suma de los contratos de peloteros llegados de la isla sobrepasó la cifra de $118 millones, gracias a tres jugosos convenios, los de Yasiel Puig ($42 millones, Dodgers de Los Angeles), Yoennis Céspedes ($36 millones, Atléticos de Oakland) y Jorge Soler ($30 millones, Cachorros de Chicago).
Márquenlo bien, porque no habrá otro año así
Si por una parte el contrato laboral evitó un posible paro en el mejor béisbol del mundo y representa un nuevo quinquenio de seguridad para el juego, también afecta a los peloteros latinoamericanos y, sobre todo a los cubanos, a la hora de disponer del dinero para firmas y contratos. Atrás parecen haber quedado los días en que un jugador de edad juvenil podía recibir millones en abundancia.
A partir de julio, los clubes de la Gran Carpa no podrán gastar más de $2.9 millones en firmas internacionales, una reducción drástica en los presupuestos de los clubes, incluso de los que están enclavados en mercados pequeños como los Reales de Kansas City, que en el 2011 gastaron $14 millones en prospectos. Las 30 franquicias de las Mayores destinaron más de $10 millones a las promesas foráneas.
Aquellas organizaciones que rebasen los límites monetarios fijados por la Oficina del Comisionado recibirán severas sanciones.
Pero en el caso de los cubanos, la situación se pone peor, porque tienen que entrar por el aro de las nuevas disposiciones, sin tener las mismas condiciones de sus colegas de República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico, que poseen academias y un sistema de scouting evaluación de talento- que crean un sistema natural, que no obliga a cruzar el Estrecho de la Florida en una lancha o a escapar de alguna delegación en eventos internacionales.
Unicamente escaparán a esta situación, hasta el 2013, aquellos jugadores con más de 23 años y al menos tres temporadas de experiencia certificada en las Series Nacionales. Después del 2014 será aún más complicado declararse agente libre, pues sólo serán considerados como tal aquellos con 23 años, pero con cinco de participación en los torneos domésticos de Cuba.
Si este nuevo convenio laboral hubiera sido puesto en vigencia hace cinco años, jamás peloteros en edad juvenil como José Iglesias y Noel Argüelles habrían firmado acuerdos por $7 y $8.2 millones con los Medias Rojas de Boston y los Reales, respectivamente. Es más, si Puig se hubiese demorado unos días más, no habría recibido ese mega contrato de parte de los Dodgers, por sus 21 años de edad y su breve experiencia en las series cubanas.






























Mi Yahoo