Afilada como una navaja sevillana quedó la nueva producción de El barbero de Sevilla , de Rossini, por la Miami Lyric Opera, en la noche del sábado en el Olympia del downtown.
La nueva residencia teatral de esta heroica compañía, que con modestos recursos se ha mantenido en innegable ascenso desde sus comienzos, les ha aportado sin duda un estímulo que se traduce en producciones mejor acabadas y el lucimiento de decorados y vestuarios más costosos que los de años anteriores. Además, las cualidades acústicas del también llamado Gusman Center for the Performing Arts destaca la calidad de la orquesta que esa noche, bajo la batuta de la versátil Beverly Coulter, también destacada soprano, se lució en los crescendos rossinianos y parecía como si contara con mayores fuerzas. Por su experiencia como cantante, la dirección de Coulter tuvo la sutileza y el vigor que el bel canto requiere, apoyar sin obstruir, un balance que no todos logran con la consistencia que ostentó esta maestra.
Pero sin duda, la máxima estrella de la noche fue el barítono cubano Nelson Martínez, uno de los mejores cantantes que han pasado por esta ciudad. Martínez es un lujo en cualquier papel, pero en el rol de Fígaro es sencillamente insuperable. Lleno de gracia, presencia escénica, recursos cómicos y, sobre todo, una voz magnífica que, apoyada en una técnica impecable, él sabe manejar con colores, proyecciones y matices que convierten su canto en derroche de belleza. No muy a la saga quedó la Rosina de Lissette Jiménez que se lució como pocas con elaboradas ornamentaciones en Una voce poco fa. Además de hacer gala de su agilidad vocal y clavados agudos, Jiménez supo sacarle partido a los elementos cómicos de su personaje.
Sin duda, esta puesta contó con mayores ensayos y la dirección dramática de Raffaele Cardone, también director general de la compañía, pudo trabajar con mayor esmero situaciones y el montaje de movimiento. Es grato ver cómo se ha ido superando el joven tenor David Pereira. Aunque con una voz pequeña, supo sacarle el mejor partido a su complejo papel de Conde de Almaviva gracias a una cuidada entonación y a un notable mejoramiento de su interpretación dramática.
El Don Basilio de Carlos Conde fue acogido con carcajadas. La expresión corporal de este cantante denota una sólida formación y larga experiencia escénica. Su entrega de La calumnia fue musical y cómicamente uno de los muchos momentos memorables de esa noche. De igual manera, Stefano de Peppo se lució en su Don Bartolo. Enrique Estrada como Fiorello y Daisy Su estuvieron muy cumplidos en sus papeles menores.
Elogio especial para Pablo Hernández, director del coro, muy efectivo, especialmente en el Piano, piano, pianissimo del inicio.
Los decorados de Sivanello de Nueva York, aunque básicamente telones pintados resultaron muy apropiados y, salvo los trajes de los soldados, fuera de la época que sí lucían los otros personajes, el vestuario y las pelucas de la MLO fueron adecuados y hasta lujosos, especialmente el de Almaviva. Apropiado el diseño de luces de Pam de Vercelly, aunque hubo problemas operacionales esa noche.
Un conjunto de detalles hicieron de esta puesta una verdadera delicia y sin duda uno de los mejores Barberos que se han puesto en esta ciudad; pero el aspecto medular que le dio coherencia, fuerza, vida, es que nunca se perdió de vista que se trata de una comedia y que el libreto de Cesare Sterbini debe hacer reír. Sin descuidar el aspecto musical, el montaje escénico mantuvo un ritmo paralelo al de la música logrando ese efecto maravilloso que hace de la ópera un gran espectáculo y de la obra de Rossini un goce eterno. Felicidades para este grupo que ha sabido demostrar su calidad y que al fin ha visto el fruto de sus esfuerzos de tantos años colmados en producciones como ésta, sin duda de nivel internacional.•
La próxima actuación de la Miami Lyric Opera será la reposición de ‘El barbero de Sevilla’, los días 6 y 7 de octubre, en el Teatro Colony, de Miami Beach. Información: (305) 297-3619 y www.miamilyricopera.



























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