Jefferson Castillo, un venezolano arrestado en el aeropuerto de Opa-locka el 5 de marzo, se declaró culpable el martes de acusaciones vinculadas al contrabando de cientos de kilos de cocaína desde Venezuela hacia el sur de la Florida en el 2009.
Culpable, su señoría, respondió Castillo en español cuando la magistrada federal Robin Rosenbaum le preguntó en la corte federal de Fort Lauderdale cómo deseaba declararse ante las acusaciones.
La declaración de Castillo, de 39 años, marcó un giro dramático en el caso que salió a la luz pública cuando el Canal 4 de la cadena CBS en Miami filmó su arresto desde un helicóptero, mostrando a agentes de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) esposándolo cuando se acercaba a un pequeño avión privado.
El 30 de marzo Castillo compareció ante un juez federal en Miami y se declaró inocente. El caso luego fue trasladado a la corte federal en Fort Lauderdale y hace unos días los abogados de Castillo notificaron al tribunal que había cambiado de idea y deseaba aceptar su culpabilidad.
La decisión de Castillo ocurre poco después de que los fiscales federales presentaran nuevas acusaciones en su contra, vinculándolo a depósitos ilegales en varios bancos por más de $127,000. Según la evidencia presentada, Castillo hizo depósitos en efectivo por diferentes cantidades menores a $10,000, que es el límite establecido por la ley contra el lavado de dinero. Todas las transacciones mayores de esta cantidad deben ser reportadas a las autoridades por las entidades bancarias.
Unos días después del arresto de Castillo, la fiscalía describió el caso contra él en una declaración jurada preparada por ICE. El documento alega que Castillo colaboró con el piloto y el copiloto de un avión privado que entre el 1ro. y el 2 de agosto del 2009 trajo ilegalmente desde Valencia, la ciudad industrial de Venezuela, al aeropuerto ejecutivo de Fort Lauderdale, más de 300 kilos de cocaína. Según la declaración, Castillo estaba en el aeropuerto de Fort Lauderdale al momento del desembarco con la misión de alertar a la tripulación si detectaba la presencia de agentes del orden que pudieran interferir con el cargamento.
Richard Gregorie, el fiscal federal a cargo del caso, dijo en una audiencia en la corte federal una semana después del arresto de Castillo, que además del vuelo de agosto del 2009 las acusaciones en su contra involucraban otros viajes durante los cuales casi 700 kilos de cocaína fueron contrabandeados desde Venezuela.
La declaración de ICE alega que Castillo conspiró con Paul y Marlon Córdoba, los pilotos del avión, para transportar cocaína desde Valencia. Gregorie dijo en la corte que Paul Córdoba es piloto de avión y que huyó cuando vio que Castillo era arrestado, al tiempo que confirmó que Marlon Córdoba también se encontraba prófugo.
Ambos estan ahora en Venezuela, presuntamente detenidos, según un funcionario federal familiarizado con la investigación.
La magistrada Rosenbaum le dijo a Castillo que podría ser sentenciado a una pena de 10 años, pero que la fiscalía bien podría solicitar una condena menor. Agregó Rosenbaum que esto lo determinara el dia de la sentencia, fijada para el 2 de noviembre a las 11 a.m.
También Rosenbaum le advirtió a Castillo que, debido a que no es ciudadano estadounidense, podría ser deportado. El estatus migratorio de Castillo no se ha discutido en la corte, pero personas familiarizadas con el caso dicen que es residente legal.





























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