Adriana Johnson recuerda claramente la tarde de enero, hace seis años, en que vio a su padre riñendo con un joven en una calle de Liberty City.
Ella narra haber visto al adolescente irse por una calle lateral, regresar con un rifle AK-47 y lanzar una lluvia de balas a sus padres.
Los recuerdos, vueltos a contar el martes en un juzgado de Miami, eran nítidos:
Su madre sangrando por una pierna, gritando que le habían dado un tiro.
Los detectives de homicidios que investigaban el asesinato de sus padres enseñándole un grupo de fotos.
El reconocimiento instantáneo: el asesino tenía dos tatuajes distintivos, uno en cada mejilla.
Cruces. En los dos lados de la cara, dijo el martes Adriana, ahora de 16 años, a los jurados en el día de inicio del juicio por asesinato de Benito Bo Santiago.
Los conspicuos tatuajes en forma de crucifijo del acusado están en el centro del caso de la fiscalía contra Santiago, de 23 años, quien enfrenta dos cargos por asesinato en primer grado.
El martes, los fiscales dijeron que Adriana y otra testigo identificaron a Santiago, a quien conocían del barrio, como el hombre que mató a Grace Armstrong, de 27 años, y Adrian Johnson, de 28.
La segunda testigo, dijo al jurado la fiscal Kathleen Cortes, conocía bien a Santiago: ella le había permitido dormir en su casa de vez en cuando.
Pero el abogado defensor Alan Greenstein dijo que la fiscalía carece de evidencia física que vincule a Santiago con el crimen, y que los testigos de vista son poco confiables. La segunda testigo, Patricia Wilcher, no albergó nunca a Santiago en los meses anteriores al crimen porque el adolescente estaba viviendo en Nueva York en ese entonces, dijo Greenstein.
Ella está acusando al hombre equivocado, dijo Greenstein al jurado.
Santiago, quien tenía 17 años en el momento de su arresto, podría ser condenado a cadena perpetua. El no es elegible a la pena de muerte porque era un menor en el momento de los asesinatos.
Su caso atrajo la atención de todo el país porque fue seguido por The First 48 (Los primeros 48) de A&E, un programa de reality TV que sigue a detectives de homicidios en distintas ciudades.
Armstrong y Johnson llevaban juntos 12 años. Ellos habían sido novios en la secundaria. Ambos trabajaban en Jack Rogers Shoes: ella era secretaria, y él trabajaba en el almacén. Además de Adriana, la pareja tenía dos hijos.
Después del asesinato, la policía de Miami tomó la inusual medida de permitir a Adriana que hablara con la prensa sin mostrar el rostro para ayudar a conseguir pistas que los llevaran al asesino.
El martes, Adriana repitió su historia, esta vez ante los jurados. Hablando en voz baja, pero serena, Adriana recordó que ella y su familia habían estado ese día en casa de una tía.
Más tarde, ellos visitaron a un amigo en la 70 calle del NW cerca de la 15 avenida. Desde el portal, Adriana vio llegar el carro rojo de su padre, y a sus padres caminando por la calle.
La fiscalía no dijo qué provocó la pelea, que al parecer comenzó a la salida de una tienda cercana. La pelea continuó en la calle y en ella participó por lo menos otro joven.





























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