A José Álvarez no le tomó mucho tiempo darse cuenta de algo extraño mientras recorría su propiedad de Southwest Ranches. El cadáver de un caballo asesinado yacía junto a la cerca que rodea su compañía, South Eastern Fish Farm.
Álvarez pudo ver que el caballo había sido sacrificado: le faltaban los muslos, así como dos grandes pedazos del lomo.
El descubrimiento, ocurrido a eso de las 5:30 p.m. del sábado, dejó atónito al tranquilo barrio de Southwest Broward.
“Nunca habíamos visto a un caballo maltratado de esta manera en Southwest Ranches”, afirma Jim Leljedal, del Departamento de Policía de Broward. “Estamos trabajando fuerte para resolver el caso. Hay un detective asignado al caso, y nosotros investigaremos todas las pistas que consigamos”.
La matanza de caballos ya se ha convertido en un problema creciente en el condado Miami-Dade.
El mercado ilegal se ha vuelto más atractivo, pues se dice que algunos restaurantes de la región venden carne de caballo. Investigadores han hallado cadáveres de caballos repetidas veces en los últimos años.
Nada más en el 2011 se reportó más de una docena de caballos asesinados.
Ahora, el problema parece haberse extendido hacia el norte, a Broward.
El bayo de 8 años, llamado Marco, fue reportado como desaparecido a eso de las 7:00 a.m. del sábado por Jesús Sangiao-Parga de Just Perfect Landscaping, en 5345 SW 210 Terrace.
Sangiao-Parga dijo a la policía que el caballo de carreras retirado, valorado en $1,200, le había sido regalado hace cuatro años.
La policía podría tener una idea de cómo fue robado el caballo, en la oscuridad de la noche.
Una investigación reveló que el culpable entró al negocio de Sangiao-Parga trepando el portón de la cerca en algún momento de la noche del viernes o de la mañana del sábado. La persona se dirigió entonces al fondo de la propiedad, donde Sangiao-Parga mantenía a dos caballos, Marco y Sophie, de 14 años, en un establo.
Los investigadores creen que el ladrón embridó a Marco y lo sacó por el fondo de la propiedad hasta Griffin Road, donde los recogió un vehículo.
El sitio donde el caballo fue muerto y destazado estaba a apenas media milla del negocio de Sangiao-Parga.
Sangiao-Parga quiere ahora que se haga justicia al animal, a quien su familia quería mucho.
“Es como perder a un miembro de tu familia”, dice David Pargo, hijo de Jesús. “Es desgarrador. Todavía me cuesta entender por qué alguien podría hacer algo así”.
El brutal asesinato del caballo alarmó además a los defensores de los derechos de los animales en la localidad.
“Esta no es la primera vez que matan caballos en nuestro estado”, dice Don Anthony, de Animal Rights Foundation of Florida (la Fundación de Derechos de los Animales de la Florida).
“Estos crímenes tienen que ser controlados. No podemos tener estas carnicerías clandestinas en nuestros barrios”.




























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