El Torneo de Tenis Sony Open, considerado el “quinto Grand Slam”, quiere que su sede de Crandon Park, que es propiedad del condado, reciba una multimillonaria renovación de $50 millones con nuevas graderías permanentes, pabellones a la sombra, un césped y adiciones de estadios de varios pisos.
¿El motivo? Los organizadores del torneo dicen que el centro de tenis ya no puede competir con otras ciudades, aumentando la posibilidad -aunque remota- de que cuando se venza el arrendamiento del evento en nueve años, el torneo podría irse de Miami.
Ese el es argumento de campaña que los organizadores presentarán a los votantes de Miami-Dade, si los comisionados del condado acceden el jueves a poner la cuestión en la boleta del 6 de noviembre.
Dos tercios de los votantes tendrían que aprobar las nuevas y ampliadas estructuras del parque, que serían financiadas por los ingresos de los torneos. A cambio, el torneo quiere que su arriendo se extienda a un total de 30 años, con dos extensiones opcionales de 10 años.
Pero cuando se trata de Crandon Park, el cambio nunca ha sido fácil.
De ser aprobado por los votantes, el proyecto necesitaría del apoyo de un comité especial que aprueba todos los cambios importantes a Crandon Park, y también tendría que cumplir con los términos establecidos por la precursora familia Matheson, que donó el terreno al condado y posteriormente demandó a Miami-Dade cuando éste planeó construir el estadio de tenis.
Los organizadores del torneo dicen que si Miami no se mantiene al nivel de las instalaciones que hay en lugares como Madrid y Shanghai, el Sony Open (conocido anteriormente como el Sony Ericsson Open), que atrae a más de 326,000 visitantes al año, podría perder su realce.
“Los eventos se están poniendo al nivel”, dijo Adam Barrett, vicepresidente primero de IMG, que opera el torneo. “Queremos ser el líder. Queremos ser de clase mundial”.
Las mejoras serían financiadas por fondos de torneos privados e ingresos del centro de tenis y del torneo, incluyendo las tarifas de estacionamiento y los recargos en las entradas, sin reducir la contribución anual del torneo a las arcas del condado. En caso de que Miami-Dade emitiera bonos de ingresos para financiar el proyecto, estarían respaldados por los ingresos del torneo, no por los fondos generales del condado, dijo Barrett.
Una revisión de la carta del condado adoptada en 1993 y conocida como “Salvemos Nuestros Parques” exige que los votantes aprueben las estructuras grandes y permanentes, o los usos privados y comerciales en muchos parques del condado. La restricción es aún más estricta para parques como Crandon, donde se exige una mayoría de dos tercios de la votación.
La medida fue el resultado parcial de años de problemas alrededor de Crandon, un parque de casi 1,000 acres en el extremo norte de Key Biscayne. La familia Matheson legó el terreno en 1940 a cambio de que el condado construyera el Rickenbacker Causeway —con la condición de que el terreno se utilizara sólo como parque público.
La familia demandó en 1991, después que el condado planeó construir un estadio de tenis para el torneo, conocido entonces como Lipton International Players Championship. Cuatro años después, las dos partes llegaron a un acuerdo que estipulaba, entre otras cosas, que el condado podría proceder siempre y cuando estableciera un comité para aprobar cambios futuros, dándole voz a la familia. Bruce Matheson permanece dentro del comité de cuatro miembros.
Matheson dijo el miércoles por la noche que quiere más detalles sobre la propuesta del torneo, de la cual se enteró hace sólo unos días.
Parece que el torneo “querría agregar tres estadios permanentes más al Centro de Tenis de Crandon Park”, dijo, refiriéndose al estadio y a las ampliaciones de las graderías.
Pero antes de realizar planes detallados y presentarlos al comité —o incluso proporcionar detalles al departamento de parques del condado— el torneo pedirá a los votantes que apoyen el Sony.
Los organizadores han contratado una firma de relaciones públicas para promocionar la propuesta. Un paquete de documentos entregado a los medios — titulado “Un referendo acerca de si el Sony Open debe permanecer en Miami”— subraya el atractivo del torneo para los turistas. Diez y nueve por ciento de los asistentes vive fuera de Estados Unidos, mayormente en Latinoamérica. Un estudio encargado por el torneo calcula que el impacto económico del torneo en cerca de $387 millones.





























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