BARCELONA -- Barcelona se impuso 3-2 al Real Madrid, el jueves en el partido de ida de la Supercopa de España, un choque dominado por el cuadro azulgrana pero de marcados altibajos en el marcador, con tantos para todos los gustos.
Tras una primera parte sin goles, el Madrid cobró ventaja a los 55 minutos con una diana de Cristiano Ronaldo, pero apenas un minuto después Pedro Rodríguez niveló por el cuadro local y dianas sucesivas del argentino Lionel Messi (70) y Xavi Hernández (78) colocaron al Barcelona arriba 3-1. A falta de cinco minutos para el final, el también argentino Angel Di María, quien ingresó de suplente, recortó por el Madrid tras falla der arquero de los catalanes para dejar abierto el título de cara al cotejo de vuelta, el próximo miércoles en el Santiago Bernabéu.
El choque, favorable por la mínima a los azulgranas, acabó en tablas en el duelo individual entre los dos grandes astros del fútbol mundial: Messi y Cristiano.
Messi venía de marcar dos goles en el debut de liga el domingo, cuando el Barça goleó 5-1 a la Real Sociedad, pero el argentino no había marcado un solo tanto al Madrid en sus últimos cuatro enfrentamientos. Y Cristiano, su máximo rival de cara a la consecución del Balón de Oro, marcó el de la victoria 2-1 en el Camp Nou el pasado 21 de abril, tres puntos que decidieron el título de liga a favor del Madrid.
El técnico del Barcelona, Tito Vilanova se enfrentaba por primera vez en el banquillo a José Mourinho en calidad de primer entrenador tras relevar en el cargo al retirado Pep Guardiola. Y ambos se saludaron con normalidad previo al choque, queriendo enterrar la mala imagen de la pasada Supercopa, cuando protagonizaron un feo altercado en los descuentos para cerrar un partido con ocho tarjetas amarillas y tres expulsados.
Vilanova planteó el partido con el mismo dibujo que frente a la Real, pero dando entrada al brasileño Adriano por el nuevo fichaje, Jordi Alba, en el lateral izquierdo, y al chileno Alexis Sánchez en sustitución del canterano Cristián Tello.
Conocida de antemano la baja del central Pepe, que dejó su sitio a Raúl Albiol, Mourinho añadió otras dos novedades al once que empató en el estreno liguero contra el Valencia: Sami Khedira por Lass Diarra en el eje del mediocampo y Karim Benzema por el argentino Gonzalo Higuaín en punta de ataque.
El portugués había asegurado en la previa que no le importaba perder la Supercopa si ello le suponía ganar la liga, y su equipo adoptó una actitud precavida desde el silbato inicial, dejando a un lado las urgencias de la campaña anterior, cuando afrontó la Supercopa con ánimos de romper el dominio barcelonista.
Desaparecida esa tensión, el Madrid se conformó con direccionar la salida de balón azulgrana hacia los pies del argentino Javier Mascherano y, progresivamente, recular hacia el área de Iker Casillas, esperando montar un contragolpe que agarrara a la defensa local con el pie cambiado.
Siempre pendientes de los movimientos de Messi, los zagueros blancos se agolparon en torno al argentino cada vez que este se acercaba al balón. Sobre el ecuador del primer tiempo, Fabio Coentrao tuvo la temeridad de enzarzarse con La Pulga en el mediocampo y Messi respondió al minuto con su primer aviso: una comba desde el corazón del área que se fue fuera por poco.




























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