El jueves, los comisionados del Condado Miami-Dade estuvieron de acuerdo de forma unánime en agregar un inciso en la boleta del 6 de noviembre en la que se les pregunta a los votantes si quieren aprobar un proyecto para realizar una restauración de casi $50 millones en el Crandon Park Tennis Center así como para otorgarle una extensión de alquiler al torneo de tenis Sony Open.
La pregunta incluirá una condición, que fue añadida por los organizadores del torneo, en la que se señala que los arreglos sólo podrán pagarse a través de las ganancias del centro de tennis y a través de fondos privados, no mediante el fondo general del condado.
Ahora los organizadores tendrán que venderle el plan a los votantes. Les hacen falta dos terceras partes de la mayoría para aprobar la propuesta y después que el condado dé los pasos siguientes.
El torneo quiere ampliar el principal estadio del centro hasta llegar a 49,000 pies cuadrados así como añadir una serie de servicios e instalaciones que en la actualidad se brindan en tiendas temporales durante el evento. De igual modo, entre otros cambios, busca construir gradas permanentes para tres canchas de tennis en vez de tener que llevar gradas temporales.
En su breve presentación ante los comisionados, los organizadores dijeron que sus planes para ampliar el principal estadio y construir las tres gradas fijas no tienen que ver con reducir las ganancias que recibe el Departamento de Parques del torneo anual.
“Ni un solo centavo”, dijo Gene Stearns, abogado de IMG, que se encarga de las operaciones del campeonato, conocido con anterioridad como Sony Ericsson Open.
Las reparaciones y la ampliación se pagará exclusivamente mediante las ganancias de los recargos de estacionamiento, el precio de los boletos y otras ganancias del torneo. No se utilizarán nuevos impuestos del turismo, aunque dicho dinero se continuará usando para pagar la deuda que se contrajo cuando el condado construyó el estadio principal.
A cambio de llevar a cabo las mejoras, el torneo quiere obtener una extensión de su contrato de alquiler con el condado a un total de 30 años, con dos extensiones de 10 años que serían opcionales.
Los comisionados, que han tenido que enfrentarse a fuertes críticas por haber aprobado el financiamiento de gran parte del nuevo parque de los Marlins en La Pequeña Habana, trabajaron con los abogados del condado y con Stearns en los detalles del financiamiento. El comisionado Xavier Suárez, que patrocinó la propuesta y en cuyo distrito está el centro de tenis, dejó en claro que espera que la instalación permanezca abierta al público y esté libre de cargos cuando el torneo no se dispute en la ciudad.
Los organizadores sugirieron que sin las mejoras, el torneo podría irse del condado.
Por su parte, el comisionado Bruno Barreiro preguntó qué papel desempeña en el plan la familia Matheson, que donó las casi 1,000 hectáreas en Crandon Park. Durante mucho tiempo, la familia ha luchado para que el parque permanezca abierto, y hasta llevó a los tribunales al condado cuando se construyó el estadio. Las dos partes llegaron a un acuerdo que incluyó la creación de un comité especial, compuesto de cuatro miembros para aprobar futuros planes de parques. Bruce Matheson, uno de los miembros de la familia, todavía forma parte del comité.
Matheson no habló mucho sobre la propuesta, de la que sólo supo hace apenas unos días. No se encontraba en la reunión.
Stearns destacó que el voto del público sería el primer paso del proyecto. El siguiente paso sería la aprobación del comité
“Si los votantes dicen que no, entonces sabremos que el plan fracasó”, dijo.
El comisionado Dennis Moss, que la semana pasada resultó reelecto, y la comisionada Audrey Edmonson, que deberá ir a una segunda vuelta en las elecciones de noviembre, dijeron que quieren que el proyecto cree empleos para los trabajadores del área. Si los votantes aprueban el proyecto, Edmonson quiere que haya un plan funcionando antes de que comience la construcción y que el plan indique de qué forma el condado seguiría de cerca los beneficios de la fuerza laboral.
Los organizadores necesitan dos terceras partes del electorado para apoyar la propuesta, una exigencia que se estableció en 1993 cuando los votantes aprobaron una enmienda en la carta condal que se conoce como “Save Our Parks” (Salvemos nuestros parques).
Los miembros de la junta no encontraron mucho que decir en contra del plan.
“Preservar y promover este evento es de vital importancia”, dijo la comisionada Rebeca Sosa.






























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