El fotógrafo CM Guerrero le pide una pose a Guillermo Rigondeaux y con una sonrisa de oreja a oreja, el campeón de las 122 libras le dice que ayúdame mi hermano, si me pongo así, cuando salga mañana el periódico van a pensar que estoy entrenando para ser bailarín.
De cierto modo, el guerrero cubano (10-0, 8 KO) está danzando entre aguas turbulentas, pues su pelea del 15 de septiembre contra el joven Robert Marroquín pende de un hilo, debido a demandas presentadas por quienes todavía se consideran su manager y empresa promotora: el irlandés Gary Hyde y Caribe Promotions.
Al mal tiempo, el campeón de la Asociación Mundial del Boxeo ha presentado la mejor cara posible, porque está convencido de que su carrera continuará hasta cumplir de ser el dueño absoluto de las 122 libras, y desde su humilde gimnasio de Hialeah continúa entrenando al máximo hasta que pasen las nubes.
A pesar de la confusión legal que rodea a esta pelea, te has mantenido entrenando como si nada, ¿explícame qué has hecho para lograrlo?
Sí, hay circunstancias extrañas, pero hemos seguido adelante, porque tenemos bien claro el objetivo y en eso me han ayudado mi entrenador Jorge Rubio y mi preparador físico DJ Montanocórdoba. Cuando cree en lo que hace, nada ni nadie puede detenerlo.
Con tu rival anterior, Teon Kennedy te dista un banquete de nocauts, pero Marroquín aparece como un reto más difícil. ¿Qué diferencias hay entre los dos?
Todo boxeador es diferente y trae nuevas incógnitas. Yo hago una preparación general y trazo un plan maestro con mi entrenador, pero cuando empieza la pelea ese plan se va ajustando de round a round en base a cómo se desenvuelve el rival, a su estilo. En honor a la verdad, no he visto mucho de Marroquín, algún que otro pedazo de video en Internet .
¿Cómo te va con tu entrenador Jorge Rubio?
Estuve un mes entrenado con Ismael Salas en el pasado, pero con Jorge ya llevamos largo tiempo y hemos forjado una relación sólida. Hemos trabajado de todo y él se ha enfocado en diseñar un entrenamiento perfectamente adecuado a mis condiciones y eso se va a ver el 15 de septiembre.
Rigo, parece que esa es una fecha complicada por las demandas legales impuestas por tu manager Gary Hyde y la empresa Caribe Promotions en contra tuya y de Top Rank. Dime la verdad, ¿ciertamente que no estás preocupado?
No, para nada. Los que tienen problemas son Hyde y Caribe que son los causantes de esta situación, pero gracias a Dios todo se va a resolver y lo mejor de todo sabes qué cosa es que habrá pelea.
¿Estas seguro?
Seguro que habrá pelea. No tengo duda. Y el título regresa seguro conmigo para Miami.
¿Qué paso específicamente con Caribe y su presidente Boris Arencibia?
Mira, esos problemas son de ellos, que se arreglen con mis abogados. Lo mío es tirar las manos, que a eso fue a lo que yo vine. Yo no vine a pelear con nadie fuera del ring, sino a pelear de verdad dentro de uno. Los abogados que se fajen en la corte, lo mío es dentro de las sogas.
Expertos y aficionados coinciden en que debes vencer a Marroquín, y después qué está el japonés Nishioka, el filipino Donaire, ¿quién será el próximo?
Soy campeón mundial y no estoy para caerle atrás a nadie. Ya me cansé de llamar a esos otros campeones por su nombre y perdí las esperanzas de que me acepten el reto. El que quiera pelear conmigo, que me llame, porque el que realmente me busque, me puede encontrar facilito. Ahora, que lo sepan, no voy a descansar hasta unificar todos los títulos de las 126 libras. Nada ni nadie, dentro y fuera del ring, me podrá descarrilar de esa meta. Que quede claro.




























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